miércoles, 14 noviembre, 2018 | 4:24
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Una obstetra de 83 años fue detenida por la DDI


Producto de una investigación iniciada hace varios meses, personal de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de Bahía Blanca, allanó ayer la vivienda de la calle Corrientes 672, donde presuntamente funcionaba un consultorio clandestino y detuvo a una obstetra de 83 años, cuando, al parecer, se disponía a realizar un aborto ilegal.
Durante el procedimiento, que se desarrolló desde poco antes de mediodía, también fue demorada una joven paciente, de 28 años de edad, y se incautaron diversos elementos probatorios de que en el lugar se desarrollaban operaciones ilícitas.

La principal imputada fue identificada por la policía como Juana Ñunquepan, de 83 años de edad, quien registraría antecedentes por el mismo tipo de delitos.

La sospechosa permanecía anoche, en calidad de aprehendida, en dependencias de la DDI local, a la espera de ser llevada hoy a las 9 a prestar declaración indagatoria ante el fiscal Eduardo Quirós, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nº 1.
El subcomisario Carlos Alberto Miguel, quien estuvo al frente del allanamiento, informó a “La Nueva Provincia” que la pesquisa comenzó a raíz de la denuncia de un médico, quien atendió a una menor que sufrió lesiones gravísimas, supuestamente luego de haber sido sometida a un aborto por la obstetra jubilada.
La orden para la requisa fue extendida por el Juzgado de Garantías Nº 2, del doctor Guillermo Mércuri, a pedido del doctor Quirós.
Según dijo el jefe policial, a Ñunquepan se le endilgan los delitos de “lesiones gravísimas y tentativa de cometer un aborto”.
“Contábamos con la intervención telefónica, que daba cuenta de que se había establecido una cita entre una joven y esta mujer para hoy (por ayer) a las 8, para realizarse la práctica abortiva”, explicó Miguel.
El vocero de la DDI detalló que cuando el personal ingresó en el inmueble, “esta mujer ya había comenzado con las primeras maniobras, es decir suministrar medicación para la dilatación de la paciente”.
“Logramos aprehender a ambas in fraganti. La chica fue derivada al servicio de Ginecología del Hospital Interzonal General de Agudos Doctor José Penna, para tratar de revertir el cuadro y salvarle la vida al bebé y, obviamente, a ella”, dijo Miguel.

“Prácticamente un hospital”

Describió el funcionario policial a la vivienda requisada como “prácticamente un hospital privado”.
“Tiene una sala de recepción, un lugar donde se encuentran la camilla quirúrgica y todos los elementos imaginables para este tipo de prácticas; hasta tubo de oxigeno tiene. También hay otra habitación donde se realizaría el posoperatorio, con una cama y una mesa de luz”, detalló.
Sobre la imputada precisó que “esta mujer tiene varias causas y en el mismo domicilio. Siempre ‘ejerce’ en su casa”, y agregó que la cita con una paciente para la víspera “aceleró los trámites” de la investigación.

Recalcó que las actuaciones comenzaron “tras la denuncia radicada por un médico, en razón de que una menor de edad que concurrió a esa casa, a hacerse ese tipo de práctica, resultó con lesiones graves y quedó incapacitada para concebir”.
Tras hacer referencia a la avanzada edad de la partera, el jefe policial dijo que vive sola en esa casa, a la cual describió como “una mansión”. “Por fuera no dice nada, pero por dentro tiene lujos terribles, es amplia y con el mejor mobiliario que existe”, expresó.
“Imagine que cobra entre 4.000 y 4.500 pesos por cada práctica ilegal que hace en su casa. Se hace fortuna”, afirmó el subcomisario Miguel.
En cuanto a la joven demorada, cuya identidad no fue proporcionada, el policía reveló que “tenía un embarazo de más de un mes y en el hospital se le hizo examen de ecografía, muestras de sangre y orina, elementos esenciales para probar su estado de gravidez”.
Ambas mujeres fueron imputadas del delito de aborto ilegal y se encuentran a disposición del fiscal Quirós y el juez Mércuri.

El secuestro

Según el informe oficial, durante la requisa la policía incautó dinero, siete cajas metálicas con material quirúrgico, gasas, apósitos, sondas y envases de alcohol en gel.
También se llevaron un tubo con mascarilla de oxígeno, una camilla ginecológica, dos blister de medicamentos utilizados para inducir dilatación; dos detectores de ultrasonido (para escuchar los latidos del corazón del bebé), una pinza medidora de dilatación, una caja de guantes de látex y una lámpara de examen ginecológico.

El detalle incluyó, además, quince guardapolvos, cinco cajas de sedantes, una CPU, una agenda con anotaciones y un teléfono celular.
“Lo único que nos preocupa es qué decisión puede adoptar la justicia por la edad que tiene esta señora, ya que le pueden dar un arresto domiciliario, pero eso ya escapa a nuestra labor”, concluyó diciendo el subcomisario Miguel.

En mal momento. Mientras se desarrollaba el allanamiento, se advirtió la llegada de una joven pareja que descendió de un Fiat Uno rojo y se dirigió hacia la vivienda de Corrientes 672, con la excusa de “entregar un papel. Pero los vecinos que observaban el procedimiento les advirtieron del procedimiento y, sin mediar palabra, los jóvenes se fueron rápidamente.

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