miércoles, 19 diciembre, 2018 | 9:13
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Un argentino, en el mayor avance científico de 2011


Es el doctor Julio Montaner. Según la prestigiosa revista Science, su trabajo sirvió para demostrar que el tratamiento del sida con el cóctel de medicamentos reduce la transmisión del virus.

Hace 30 años, el mundo se sorprendía por el avance de una infección: el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, más conocido como sida. En 1996 un grupo de investigadores dio en la tecla: un cóctel de tres drogas podía controlar la progresión del virus que lo causa, un paso que hizo que hoy la infección se volviera crónica en muchos de los pacientes. Uno de esos investigadores, el médico argentino Julio Montaner, que trabaja en Canadá, fue aún más lejos: propuso que el tratamiento también podía servir para prevenir la transmisión de personas infectadas a no infectadas. Postuló la hipótesis en 2003 y presentó evidencias. Hubo algunos que la resistieron y hasta dijeron que era “irresponsable”. Pero este año, la hipótesis de Montaner quedó corroborada, y es considerada como el descubrimiento científico del año 2011 por la prestigiosa revista Science , que se publica en los Estados Unidos.

Esa publicación destacó el descubrimiento entre los 10 mejores del año. Se enfocó en que, en agosto pasado, se conocieron los resultados de un gran ensayo clínico, conocido como HPTN 052, por el cual se demostró que si recibe el tratamiento, hay un 96% menos de probabilidades de que una persona infectada transmita el virus a otra persona que no lo está.

El ensayo se había empezado en 2007, con 1.763 parejas heterosexuales de nueve países: Brasil, India, Tailandia, Estados Unidos, Botswana, Kenia, Malawi, Sudáfrica y Zimbawe. Un integrante de cada pareja vivía con el virus. Los resultados de ese ensayo corroboraron la hipótesis que Montaner venía defendiendo desde hace años, en congresos científicos y hasta en la Casa Blanca:estuvo tres veces allí, y en noviembre la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, anunció que redireccionará la estrategia de lucha contra el VIH.

Varios investigadores ya confirmaron que el tratamiento no sólo reduce la carga viral en el afectado, sino que también hace que el virus no se transmita a su pareja.

En un momento en que hay 2,6 millones de nuevas infecciones anuales (según Onusida) y en que una vacuna preventiva está lejos de ser una realidad, el tratamiento con cócteles de droga es considerado como “un cambiador del juego”, señaló la revista Science . Su eficacia para la prevención es cercana al 100%. “Tuvo un impacto sobre nuestra visión para el futuro”, opinó la francesa Françoise Barré-Sinoussi, que compartió el Nobel de Medicina en 2008 por ser codescubridora del virus del sida.

En la revista, se menciona a Montaner como un “prominente defensor de la estrategia” de dar el tratamiento para frenar la epidemia global. El argentino habla desde la montaña de evidencias que acumuló desde 1996 hasta ahora. Está a cargo del programa contra el VIH en la provincia de British Columbia en Canadá, y ya demostró que, con el acceso gratuito al tratamiento, se reduce la transmisión del virus entre usuarios de drogas inyectables, de embarazadas a hijos, y en el resto de los afectados.

“En 2006, escribimos en la revista Lancet para urgir al mundo científico para que corroboren la hipótesis sobre la doble utilidad de los tratamientos”, recordó Montaner ayer en diálogo telefónico con Clarín . Por supuesto, que el investigador enfatiza en que el uso del preservativo es también útil para prevenir la transmisión, pero advierte que “a nivel masivo, las campañas de educación no han tenido el éxito esperado. Por lo cual, es inmoral hoy no dar acceso al tratamiento”.

En 2010, en la provincia de British Columbia consiguieron bajar la transmisión a los niveles iniciales de los años ochenta.

“Me parece bien que se haya destacado el hallazgo del tratamiento como prevención en la revista Science –opinó Mabel Bianco, representante de las ONGs de América Latina y el Caribe en el Consejo directivo de Onusida–. En la Argentina, está garantizado el acceso a los cócteles, pero el problema es que la mitad de los infectados aún no sabe que tiene el virus. Necesitamos que pierdan el miedo, se hagan el test y reciban el tratamiento para frenar la epidemia”.

Fuente: Clarín

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