miércoles, 17 octubre, 2018 | 20:04
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Sos mi hombre vs. Graduados

Todo primer capítulo de una ficción suele repartirse entre el planteo de la historia en trazo grueso y la pintura de los personajes. Receta que, en el medio televisivo, llevó a instalar la teoría de que las tiras -al menos- comienzan, realmente, el segundo día.

El encuentro Ringo (Castro) y Camila (Cid), bajo las llamas.

Así y todo, en su debut, Sos mi hombre (a las 21.30, por El Trece) demostró ayer que también se puede detener el ritmo vertiginoso de una presentación para crear un clima. Para darle espacio a una mirada. Para aprovechar la buena química, ésa que descifra su fórmula desde el vamos. Esa que reflejaron anoche Luciano Castro y Celeste Cid, los protagonistas de la nueva tira de Pol-ka, que en un puñado de escenas compartidas sostuvieron la irresistible atracción inicial que sintieron sus personajes.

Escrita por Leandro Calderone, la tira gira en torno al vínculo entre ‘ Ringo ’ (Castro) y Camila (Cid), las puntas de lanza de dos universos que, si no opuestos, al menos son muy diferentes. Si bien no es el cuentito del chico pobre versus la niña rica, él vive con su hijo en un gimnasio (el Delta Boxing Club, uno de los escenarios principales del programa), vive de changas (modelo vivo para pintores, por caso), es bombero voluntario y quiere volver al ring para librarle batalla a su viejo rival, el ‘ Turco ’ Nasif (Joaquín Furriel), ahora pareja de su ex mujer (Eugenia Tobal). Pelea por la tenencia de su hijo, su abogado es su mejor amigo y compañero (Gonzalo Valenzuela) a la hora de apagar los incendios (literal y conceptualmente).

Ella pertenece a una clase media tirando a alta, con mucha menos pretensión que su entorno. Pediatra de profesión y solidaria por vocación, trabaja en un comedor comunitario. Allí es donde anoche, a cuento del incendio provocado por una muñeca apoyada cerca de una hornalla (en una situación demasiado previsible), ‘ Ringo ’ y Camila se vieron por primera vez. El la salvó, ella fue a buscarlo para agradecerle. Volvieron a verse, volvieron a sacarse chispas. Con carreras diferentes, Castro ya se instaló como uno de los actores que pueden trabajar de galán sin quedarse en la simple anécdota del cuerpo esculpido y Cid rompe con el modelo tradicional de la heroína de novela: su personaje va más allá de la su belleza. Angelical y profunda, así pinta su Camila Garay, la que la devolvió a la pantalla, tras su protagónico en Para vestir santos.

Sin demasiado tiempo para ver por qué andariveles correrán los otros personajes, el primer capítulo permitió, sin embargo, disfrutar de algunas buenas actuaciones, como la de Lito Cruz, el jefe del cuartel de bomberos que nada se guardó del inolvidable Oscar Nevares Sosa de El elegido o el ‘ Puma ’ Goity, como un entrenador de boxeo que esconde una paleta de matices bajo el gorro de lana.

Amén de algunos lugares comunes para graficar el choque de universos, la tira promete condimentos que van más allá del amor. Y más acá, también. Hay pareja encendida.

Fuente: Clarín

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