miércoles, 19 diciembre, 2018 | 4:34
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Repercusiones de la ausencia de Chávez

por Rosendo Fraga.

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La asistencia de los presidentes al velorio y sepelio de Hugo Chávez ha puesto en evidencia su significación en el plano regional e internacional. Fuera de América Latina concurrieron sólo tres: el de Irán (Ahmadinejad), que besó el féretro y fue ovacionado por los chavistas; el de Bielorusia (Lukashenko), considerada la única dictadura de Europa; y el de Guinea Ecuatorial (Obiang), quien lleva casi cuatro décadas de gobierno en el único país del África Subsahariana de habla castellana. Ello implica que las alianzas y la significación de Chávez fuera de América Latina ha sido limitada y que sus aliados han estado entre los países más enfrentados con los EEUU, como son Irán y Bielorrusia (Guinea Ecuatorial tiene una postura algo más pragmática). Así como el Presidente de Chile (Piñera) y el Príncipe de Asturias -el heredero de la corona española- fueron abucheados por el chavismo, el Presidente iraní fue ovacionado. Pero si bien tiene una explicación ideológica la ausencia de presidentes o jefes de gobierno del mundo desarrollado, también se destaca que haya estado presente sólo un mandatario de los 54 países de África, nada más que uno de los 56 países musulmanes, y que no haya estado ninguno de los 5 del Grupo BRICS, que reúne a las potencias emergentes.

En cambio, la concurrencia de Presidentes y jefes de gobierno fue muy importante en America Central y Caribe. Pese tener una visión del mundo muy distinta, estuvo el Presidente de México (Peña Nieto). De América Central se hicieron presentes todos, con la excepción del presidente panameño (Martinelli) un empresario de centroderecha enfrentado con Chávez. Pero fueron los presidentes de Guatemala (Pérez Molina), Costa Rica (Chinchilla) y Honduras (Porfirio Lobo), que también tienen posiciones de centroderecha, al igual que el de El Salvador (Funes), que puede ser considerado de izquierda moderada, el de Nicaragua (Ortega), que integra el ALBA y el de Belice (el gobernador general Colville Young). Del Caribe estuvo en un rol protagónico el de Cuba (Castro) y estuvieron los de República Dominicana (Danilo Medina) y Haití (Michel Martelly). Estos tres países, al igual que varios centroamericanos, reciben suministro de petróleo venezolano a bajo precio. De los pequeños países del Caribe se hicieron presentes los primeros ministros de Antigua y Barbuda, Antigua, Curazao, Dominica, Jamaica, San Cristóbal y Nieves, Saint Vincent y las Granadinas, Santa Lucia y Trinidad Tobago. Tres de estos países integran el ALBA (Antigua y Barbuda, Dominica y Saint Vincent y las Granadinas) y tanto ellos como varios otros también se benefician con el suministro de petróleo venezolano. La asistencia de los mandatarios caribeños y centroamericanos fue así casi total, más allá de ideologías y líneas políticas.

En America del Sur la asistencia de los presidentes al sepelio fue mayoritaria pero con sugestivas ausencias. Tomando como ámbito los 11 países de UNASUR -excluyendo desde ya a Venezuela-, estuvieron los dos presidentes de centroderecha que lo integran: el de Colombia (Santos) y el de Chile (Piñera). También los otros dos que integran el ALBA, el de Bolivia (Morales) y Ecuador (Correa). Estuvieron presentes el de Perú (Humala) y el de Uruguay (Mujica), cuya línea ideológica es afín al PT del Brasil. También los jefes de gobierno de los dos países de esta subregión que no son latinoamericanos: Guyana (Donald Ramotar) y Surinam (Desi Bouterse). No estuvo el de Paraguay (Franco), cuya relación con Venezuela es mala desde la destitución del ex Presidente Lugo, y tampoco las presidentas de Brasil (Rousseff) y Argentina (Kirchner). Ellas asistieron al velorio, pero se ausentaron antes del sepelio, donde estuvieron todos los demás. Es un hecho bastante sorprendente. En el caso brasileño porque fue Dilma quien impulsó la incorporación de Venezuela al Mercosur como miembro pleno, aprovechando para ello la crisis de Paraguay, que se oponía. Pero es más curioso en el caso argentino, ya que Chávez fue el presidente extranjero que estuvo más tiempo junto al féretro de Néstor Kirchner cuando murió (ocho horas) y el que mostró entonces y después una muy buena relación con la Presidenta argentina. Realizado el mismo análisis sobre los cuatro países del Mercosur, resulta así que solo uno -el de Uruguay- asistió al sepelio.

En cuanto al espacio regional que deja Hugo Chávez, parece claro que será Cuba quien lo cubrirá en el corto plazo. La Habana ha controlado la sucesión venezolana, tiene la llave de las negociaciones de paz entre Colombia y las FARC y durante todo el año ocupa la Presidencia pro-tempore de la CELAC, integrada por los 33 países de América Latina y el Caribe. Pero ello genera tensiones dentro del chavismo. Simultáneamente con la información sobre la muerte de Chávez, el Presidente Encargado (Maduro) denunció que había sido envenenado como Arafat y expulsó dos agregados militares de la embajada estadounidense en Caracas, acusándolos de estar involucrados en un plan de desestabilización. Pero las Fuerzas Armadas -donde hay sectores críticos de la influencia cubana- informaron a través del ministro de Defensa que se habían desplegado asegurando el control de la situación. Inicialmente -y es posible que haya sido la voluntad de Chávez- se dijo que el líder venezolano iba a ser enterrado junto a Bolívar, el padre de la primera independencia, adjudicando a Chávez el rol de padre de la segunda. Pero Maduro dijo que iba a ser embalsamado como Mao y Lenin. Chávez era un nacionalista antes que un marxista, aunque propugnara el Socialismo del siglo XXI, pero quizás Maduro sea a la inversa, antes un marxista que un nacionalista. A raíz de esta diferencia puede conjeturarse que con Maduro la influencia cubana en Venezuela será mayor que con Chávez. En las últimas horas, Maduro ha vuelto denunciar el envenenamiento del ex presidente venezolano.

En conclusión: nada más que tres presidentes ajenos a América Latina asistieron al sepelio de Chávez y ello indica que su influencia mundial no ha sido relevante; en cambio, la asistencia de presidentes y jefes de gobierno de América Central y el Caribe fue casi total; en cambio, en América del Sur no estuvieron las presidentes de Brasil y Argentina, ni tampoco el de Paraguay, enfrentado con Chávez. Asistió así, al sepelio, sólo uno del Mercosur y en el corto plazo es claro que Cuba, y no otra figura regional, ocupará el rol que deja Chávez.

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