viernes, 14 diciembre, 2018 | 11:48
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Racing festejó ante Olimpo y se puso a tiro de la punta


En Avellaneda, le alcanzó con un penal de Teo Gutiérrez para quedarse con el triunfo por 1-0. Gio Moreno volvió a ser titular y fue ovacionado. El equipo de Simeone es el único escolta de Rafaela, a un punto, al menos hasta que mañana jueguen Boca y Lanús.

Cuerpo a cuerpo. Cahais y Bareiro luchan cerca del área de Racing.

Racing encontró una identidad: es un equipo bravo, intenso, solidario. Crece de atrás hacia adelante. Y así -con apenas un gol en contra en lo que va del Apertura- se prende en lo más alto de la tabla (quedó segundo, a un punto de Atlético de Rafaela). Anoche, en Avellaneda, le ganó a Olimpo con lo justo y con justicia, tras un partido atractivo, con llegadas y con buenas actuaciones de los dos arqueros (Laureano Tombolini y Sebastián Saja).

Racing lo sabía desde bastante antes que la noche del Cilindro: el partido contra Olimpo debía ser una cita con tres puntos y un impulso para seguir creyendo que el primer título en una década puede resultar un horizonte posible y cercano. No había otro resultado posible para sostener tanto entusiasmo del contorno.

Había otra razón para generar expectativa: el de anoche era el primer partido de titular del estupendo Giovanni Moreno como titular en el Apertura. Y todos -los de Racing, los de Olimpo y los neutrales- saben el significado de esa presencia del colombiano, ahora potenciado por el notable Teófilo Gutiérrez, su compatriota.

Dieciocho minutos tardó toda esa efervescencia en transformarse en explosión y en alegría. Pase de Lucas Licht, aparición de Teo en el área, gambeta hacia afuera, embestida de Tombolini y penal. Desde los doce pasos, otra vez Teo dio cátedra de cómo se resuelve esa pena máxima: remate fuerte, decidido e inalcanzable para el arquero. Uno a cero, con sello caribeño (en la definición del colombiano y en el festejo colorido y musical).

Fue un Racing más intenso y con más vocación de ataque el que enfrentó al conjunto de Bahía Blanca. Intentó juntar a intérpretes con reconocidas capacidades creativas en el mediocampo: Patricio Toranzo, Gio y Lucas Castro. Y aunque prescindió de Gabriel Hauche, no careció de penetración ofensiva. Fue profundo también en los últimos metros, sobre todo a partir de la buena actuación de Gutiérrez. Un detalle al respecto tuvo que ver con la actuación del arquero rival: sólo el buen desempeño de Tombolini evitó que Racing se fuera al descanso con la certeza del triunfo.

Lo de Olimpo tuvo cierta lógica: pensó primero en ofrecer solidez en el fondo y luego, intentar en ataque a partir de su intérprete más lúcido (Martín Rolle, una de las revelaciones del último Clausura). Y aunque llegó a inquietar a Racing (y obligó a lucirse al aquero Saja), no pareció estar cerca del empate en términos de lo ofrecido en el desarrollo.

Para el segundo tiempo había una cuestión lógica: Olimpo debía agregarle a su libreto un capítulo que no figuraba en su versión inicial, el de ir a buscar sin inhibiciones. No era fácil: enfrente tenía una defensa que apenas había recibido un gol en cinco partidos hasta esta sexta fecha del Apertura. Es cierto, intentó el equipo bahiense, fue tras los pasos del empate. Pero no fue claro en ese recorrido, le costó encontrar espacios y posibilidades. Aunque lo pudo haber empatado (las más claras, a cargo de Rolle y de Nicolás Pavlovich).

Racing, que también pudo haber aumentado a través del contraataque, lo terminó sosteniendo con uno de sus argumentos más sólidos: su seguridad defensiva y un arquero -Saja- que volvió al fútbol argentino del mejor de los modos. Por ahora, a Racing le alcanza para imaginarse protagonista y hasta candidato. No es poco.

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