martes, 25 septiembre, 2018 | 0:40
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Peronismo contra Peronismo

Peronismo de Estado contra Peronismo de La Resistencia.

peronismocontraperonismo“El proyecto -confirma la Garganta-consiste en cargarse inmediatamente a Scioli. Y manejar la provincia de Buenos Aires como si fuera otro ministerio”.
Lo que tiene de admirable, el cristinismo rabioso, es su audacia.
La manera arbitraria y total de utilizar políticamente los recursos del Estado. Mecanismo típico de la “democracia descompensada” (ampliaremos).
Se impone la certeza de no enfrentar, en todo caso, a una fuerza oficial, un mero partido de gobierno. De lo que se trata, en la “democracia descompensada”, es de enfrentar al Estado.
El monstruo imbatible y bobo que los cristinistas no vacilan en arrojar, a cualquier osado, por la cabeza.
Desde el manejo del presupuesto, que es, en definitiva, la única fuente de poder que existe.
De manera que se asiste a la pugna desigual entre el Estado políticamente organizado contra las fuerzas fragilizadas que se le atrevan.
Con el complemento del hartazgo de una sociedad sin representación.
En semejante marco, debiera preocupar la gestación eventual del Partido de los Indignados y los Hartos. Es el que tratan de armar, según nuestras fuentes, los “sigilosos programadores de la improvisación”.
Los que logran que La Calle, inapelablemente, manifieste con frecuencia su hartazgo. Como su indignación.
La Calle vuelve a hablar el 18 de Abril. Ampliaremos.

Hacia la rendición incondicional de Scioli

“De Scioli, lo que esperan, es la rendición incondicional”, confirma la Garganta.
El Líder de la Línea Aire y Sol los atormenta con su juego de piernas.
La combinación simultánea de lealtad incondicional y sistemática diferencia.
Los saca, para colmo, de quicio. Con la relativa inocencia de sus fotografías expresivas.
Provoca la conjunción de alterados que sacan número para castigarlo, a los efectos de complacer a Nuestra César. A la que Aire y Sol le marca, a su manera, la cancha.

Peronismo contra PeronismoEl pecado imperdonable de Scioli consistió en la trasgresión de deslizar que, si Nuestra César no puede ser reelegida (lo que sería un acto de barbarie), le gustaría anotarse. Para ser.
Para colmo, Aire y Sol lo enunció para zafar de otra ofensiva acosadora. Cuando Díaz Pérez, el mini-gobernador de Lanús, reprodujo sin discreción los insultos habituales que le había dedicado la alterada Nuestra César. Brotaban también las descalificaciones de otros voceros que se anotaban para condenar la profanación oral de Scioli.
Con aquel socorrido lanzamiento, Aire y Sol aceleraba los tiempos de Nuestra César. Que es, en la patología, la “conductora” de la “construcción colectiva”. Como lo boconea hoy el gobernador Uribarri, El Padre del Marcador de Punta, que protagoniza, mientras “construye”, la monótona avanzada contra el pecador que debe rendirse. Incondicionalmente.

“Pero la piñata, si se lo voltea a Scioli, nunca va a ser para Mariotto”, continúa la Garganta, que inspira esta crónica costumbrista, apenas ilustrativa de la patología que se apoderó de la república.

Peronismo contra PeronismoCrece la bronca con Mariotto, el Calabró de Llavallol. Sea cierto o no, se impone la versión que indica que el pobre Mariotto se encuentra caído en la desgracia con los patriotas presupuestarios de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora. Su figura hoy no puede ser rescatada ni por el poeta popular Alfredo Carlino.
Mariotto se desangra. Lo colman de agravios al constatar los camporistas que la Ley de Medios -la que “le dio tanta chapa”- no sirve para un pepino.
Es una voluntarista torta de palabras que es inútil hasta para cargarse, desde la imponencia del Estado Bobo, al Grupo Clarín.
Aquel socio (Clarín) que tanto colaboró, durante cinco años, para imponer la hegemonía del Kirchner-cristinismo, que hoy ingratamente se lo quiere deglutir.
En su parábola insaciable, el cristinismo pretende devorarse al máximo benefactor. El que lo favoreció con la complicidad sustancial del silencio.

Berni, el Licenciado Múltiple

“A quien preparan para manejar la provincia, como otro ministerio, es a Sergio Berni”.
Vicepresidente del Senado, Berni es el Licenciado Múltiple. De licencia en el parlamento y como militar.
Exhibe Berni hoy su jactanciosa ineficiencia como interventor en el ministerio de la atemperada ministro Nilda Garré, ex Dilma.
El Licenciado Múltiple fue ratificado como vicepresidente del Senado, pero sin dignarse siquiera a aparecer por el parlamento.
Una muestra, más que de poder, de indiferencia institucional.
Es la presencia ausente que utiliza Nuestra César para esmerilar al Gobernador y al Vice. Pero también al alborotado Carlos Kunkel, que preparaba los cubiertos para colocar, en un puesto expectante, a la señora Cristina Fioramonti. La suya. En otro avance del peronismo conyugal.
Peronismo contra PeronismoBerni, El Licenciado Múltiple, se encuentra capitalizado también por la confianza que le brinda la ascendente Alicia Kirchner, La Fotocopia.
Por la existencia de sangre real entre sus venas, La Fotocopia se encuentra en condiciones de facturar, sobre todo en la monarquía berreta que se apoderó de la Argentina patologizada. Condenada a la perversidad envolvente del peronismo.
Al extremo de admitirse que, en 2013, lo que vuelve a disputarse es la interna peronista. Peronismo contra Peronismo. Normales abstenerse.

Massa y la fascinación de las encuestas

En el juego de la provincia fundamental (e inviable), la cuadratura de los dos animadores adquiere categoría de situaciones límite.
Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol, aspirante a convertirse, con suerte, en la utopía del Dimitri Medveyev argentino.
Es “El sucesor acotado” (cliquear), a quien los cristinistas voraces no vacilan en instrumentar el deseo -suicida- de cargárselo.
Peronismo contra PeronismoY Sergio Massa, La Rata del Tigre, el deambulador del Cruce Etcheverry.
A través de las vueltas circulares a La Rotonda. Sin decidirse por emprender ningún camino.
Ante la ansiedad incontenible de los medialuneros que lo persiguen (Ver “El massismo y las medialunas”, cliquear). Y lo esperan, impacientes. Atraídos por la fascinación de las encuestas.
Y ante la inescrupulosa sagacidad de los cristinistas rabiosos que instrumentan la línea (también suicida) de “empiojarle el territorio”.
Fue dictada por Nuestra César, en la Asamblea Parlamentaria, mientras informaba sobre el estado de la Nación que le pertenece por derecho electoral. Y por lo tanto no vacilará en tirarle, a cualquier semejante, el Estado por la cabeza.
La exaltación de ciertos misterios que coinciden con la violencia en el Tigre, parece haber aquietado al eterno dador de vueltas en La Rotonda.
Al extremo de instalarse el temor. A que finalmente Massa no se decida por tomar ningún camino. En terminología política, que decida “no jugar”.
En cuyo caso se quedan colgados de las babas del techo los entusiastas medialuneros que se jugaron por él.
Temen -los medialuneros- quedarse desesperadamente desarmados. Sin ningún armado y con los vencimientos que se acercan.

Al verse mal posicionado, casi asustado en la fotografía peronista de la actualidad, Massa se esmera en aclarar, según nuestras fuentes, que es mentira que piense en “bajarse”.
Al contrario, lo que La Rata del Tigre quiere -y tiene su derecho- es que nadie le “maneje los tiempos”. Ni lo apure.
Aunque se sienta manejado, apurado, apretado como una naranja de las que se caen del Delta.

Narváez y La Fotocopia

“Si a Massa lo sacan de la cancha, crece la postulación del Colorado Narváez, que va al frente”, confirma la Garganta.

Pese a los altibajos de sus oscilaciones, un casi experimentado Francisco De Narváez, El Caudillo Popular, exhibe la cucarda irremediable de haberle ganado, en 2009, a Néstor Kirchner, El Furia.

Peronismo contra Peronismo“Si le ganó al Kirchner Original, perfectamente puede ir confiado contra La Fotocopia”, insiste otra Garganta.
Con cierto entendimiento obvio, super-estructural, De Narváez con Scioli. Otro estímulo para el tormento del cristinismo más fundamentalista.
Y con la incógnita decisoria de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón. Un ensayo político-psicológico para tratar en otro despacho.

El Caudillo Popular irá al frente, en todo caso, con Cariglino, de La Compañíade Jesús.
Con Gerónimo Venegas, el Momo de Necochea, protagonista de gigantografías que demuestran un perfil de estadista atribulado.
Y sobre todo con Hugo Moyano, El Charol. Con los militantes sindicales que garantizan cualquier fiscalización. En momentos en que es más importante contar los votos que juntarlos.
Como en cualquier interna del peronismo a la carta, y ya casi sin identidad.
En la contienda del Peronismo de Estado contra el Peronismo de La Resistencia.
Normales, como siempre, abstenerse. Tolerancia y valor.

por Oberdán Rocamora.

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