miércoles, 17 octubre, 2018 | 19:41
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Los indestructibles 2: El club de la pelea

Con Sylvester Stallone al mando del grupo de mercenarios, en la nueva película Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger tienen mayor preponderancia que en la original. Pasen y vean a un seleccionado de testosterona.

La ausencia de Sylvester Stallone (66) en la promoción deLos indestructibles 2 en el hotel Four Seasons se hizo muy notoria porque el resto de sus compañeros de elenco aseguran que el actor es “el padre de la criatura” y el líder nato de todo el grupo lleno de testosterona, tanto en la pantalla como fuera de ella. Esta vez como guionista y actor, en su rol del mercenario Barney Ross, pero dejándole la dirección a Simon West ( Con Air ), Stallone llegó a presentarse en el Comic Con de San Diego. Ahí propició una foto memorable al sentarse codo a codo con Arnold Schwarzenegger -“en una pelea entre nosotros ganaría el que tiene el mejor abogado”, bromeó-, pero debió suspender sus actividades promocionales cuando un día más tarde, el 13 de julio, su hijo mayor Sage Stallone (36) apareció muerto en su casa en Los Angeles.

En esa ocasión Sly (como lo llaman en Hollywood) llegó a decir una gran verdad: “Muchos de mis compañeros de elenco son estrellas por sí mismas, pero si los unís a todos se forma una galaxia”. Y ésa es una buena forma de poner en palabras a una secuela en la que se puede disfrutar de todos los clichés que llevaron al estrellato a Stallone, Arnold, Jet Li, Chuck Norris, Dolph Lundgren y Jean-Claude Van Damme. La escena inicial, plena de acción “de la de antes”, pinta que la idea de Stallone era volver a las peleas mas creíbles sin tanto efecto de computación. Pero eso es hasta que Schwarzenegger dice “Volveré”, inaugurando los muchos momentos de comedia que los fans de todos esos famosos musculosos agradecerán.

“Sí, por supuesto que todos somos muy competitivos y quisimos demostrar que estábamos en nuestro mejor momento físico, aun cuando tengamos que entrenar el doble por la edad”, reconoce Van Damme (51), quien hace de villano, y a quien la mención de Argentina le trae el recuerdo rápido: “Hay muy lindas mujeres en ese país”. Más delgado que como se lo ve en pantalla, con campera de cuero y lentes oscuros, el belga reconoce que no estuvo en la primera por una confusión. “Cuando Sylvester me llamó para que me uniera a Los indestructibles yo estaba editando una película mía, y como él todavía no tenía el guión le hablé de uno que había estado pensando, en la que él llegaba como sacerdote a una zona muy ríspida de Los Angeles. El pensó que estaba muy ocupado. Por suerte ahora llamó de nuevo. Me encanta hacer de villano y poder medirme cuerpo a cuerpo con él”.

La larga escena, cuenta, fue coreografiada hasta el mínimo detalle. Era la pelea que dice haber esperado desde que vio Rocky , aunque esta vez no fueron los puños las armas de elección. “Me dijo que no me iba a decir si mi personaje, Jean Vilain, moría en el intento, pero si eso llegaba a pasar, que no me preocupara porque en Los indestructibles 3 iba a volver como mi mellizo diabólico”.

Jason Statham (44), ex atleta que participó en el equipo británico de salto en trampolín llegando a ocupar el puesto n° 12 del mundo, no deja de espiar los Juegos Olímpicos en los televisores del hotel. “La ceremonia inicial que imaginó Danny Boyle fue espectacular”, elogia. Acostumbrado a ser hombre de acción de Guy Ritchie -“sus películas son de bajo presupuesto, imposible compararlas con esta saga”- se afianza como la mano de derecha de Stallone en esta saga. Reconoce que se sintió un fan más cuando pudo trabajar al lado de todos esas leyendas: Bruce Willis, Arnold, Jet Li, Chuck Norris. “Fue increíble estar cerca de toda esa gente que he admirado por décadas. Se armó un buen equipo y la pasamos muy bien en Bulgaria. Y aunque no compartíamos las sesiones de gimnasia, hubo mucha competencia entre nosotros. La de quien es más pelado la ganó lejos Bruce Willis”, bromea el intelectual del grupo, otra de las pocas peladas en un elenco en el que sobresalen las cabelleras muy trabajadas.

Statham no quiere hablar del momento que está pasando Stallone porque cree que el actor tiene derecho a su intimidad, pero reconoce que es un gran director y que esta vez, al no ponerse detrás de la cámara, pudo trabajar mejor el guión y divertirse más como actor. Dolph Lundgren (54), que alguna vez fue rival de Stallone en la saga Rocky y ahora lo obedece como parte de su grupo de forzudos de, asegura que es una pena que Sly no pueda ser de la partida promocionando su filme, pero dice que su dolor es entendible y que por eso ellos se ven obligados a hacerlo lo mejor posible. “Tengo dos hijos y cuando me enteré lo que le pasó no pude más que llegar a casa y abrazarlos, agradeciendo que no le hubiera pasado a ellos”, dice.

En persona, Lundgren solo tiene del patovica que interpreta tan bien los caños en los brazos. En la secuela Stallone lo presenta como un ex ingeniero y resulta que también lo es en la vida real. “Debe sorprenderles mucho que el rubio musculoso y tonto tenga currículum académico”, se ríe. Cuando quiere contar las indicaciones que le daba Stallone lo imita y le sale perfecto. El actor, que volverá a reunirse con Van Damme para la secuela de Soldado Universal, coincide con el resto del elenco en mencionar a Gladiador como la película de acción que mas le ha impactado. Y se asombra por el rápido ascenso a la fama que tuvo su compañero en esta secuela, el joven australiano Lian Hemsworth (22). “Cuando filmábamos todavía no había estrenado Los juegos del hambre y no se había convertido en la estrella que es hoy, a punto de casarse con Hannah Montana. Esa fue pura visión de Sly. Es un genio”.

Fuente: Clarín Espectáculos

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