miércoles, 19 diciembre, 2018 | 10:48
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Los hermanos Schlenker, condenados a prisión perpetua por el crimen de Acro


Alan y William Schlenker fueron condenados a prisión perpetua por el asesinato de Gonzalo Acro, cometido en 2007, en el marco de una interna de poder en la barra brava. Además, recibieron la misma pena los otros tres acusados: Ariel Luna, Rubén Pintos, Pablo Girón.

Acro fue asesinado dos balazos en la cabeza en el barrio porteño de Villa Urquiza en 2007 en el marco de una interna por el poder “millonario”.

El fallo, que no tiene antecedentes en casos de violencia en el fútbol argentino, fue dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal 15, que consideró coautores del homicidio y también impuso la pena máxima a Ariel “Colo” Luna, Rubén “Oveja” Pintos y Pablo “Cucaracha” Girón y “partícipe secundario” a Martín “Pluto” Lococo, que recibió la pena de 10 años de prisión.

Con la presencia de todos los abogados defensores de los imputados con excepción del representante de Alan Schlenker, Mariano Cúneo Libarona, y en medio de un numeroso operativo policial tanto afuera como adentro de la sala, los jueces leyeron rápidamente el veredicto y aplazaron la lectura de los fundamentos del fallo para el próximo 15 de septiembre a las 17.

Al leer la sentencia, los jueces Javier Anzoátegui, Hugo Decaría y Héctor Grieben aclararon que el fallo quedará firme luego de que sea revisado por la Cámara Nacional de Casación Penal, de manera que los Schlenker y Lococo seguirán al libertad, tal como llegaron a juicio, y el resto continuará preso.

“Hasta que este fallo pase en autoridad de cosa juzgada”, según versa el fallo al que accedió Télam, los tres deberán cumplir una serie de condiciones, entre las que está la prohibición de salir del país, la entrega de pasaportes y la obligación de presentarse los primeros cinco días de cada mes en la secretaría del Tribunal.

Tras conocer el veredicto, Alberto Acro, padre de Gonzalo, dijo con lágrimas en los ojos que la condena le dio “algo de paz para seguir creyendo en la Justicia de este país”, afirmó sentirse “muy emocionado” y consideró que era “lo que correspondía”.

“El fallo es correcto, es lo que habíamos pedido excepto por la participación secundaria de Lococo. Estoy sorprendido porque me preguntaba si los jueces tendrían el valor de condenar a estos muchachos”, aseguró Aníbal Mathis, abogado de la familia Acro.

Por su parte, Hebe, tía de Acro, manifestó que los hermanos Schlenker “son tumbas: blancos por afuera, pero tienen la pudrición por dentro. Eso es lo que pienso de ellos. Son capaces de matar a traición”.

Al dictar la sentencia, el TOC 15 enmarcó el hecho en un “homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas en concurso real con tentativa de homicidio” de Acro y de su amigo, Osvaldo Matera, que resultó herido en el ataque, pero salvó su vida.

Además, el tribunal sumó en el caso de Luna la imputación de “portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización legal”, por el arma con la que se presume que mató a Acro; y en el caso de Girón los jueces también consideraron el delito de “resistencia a la autoridad”.

Durante los alegatos, la querella que representa a la familia de Acro había pedido prisión perpetua para todos los acusados, mientras que el fiscal Gustavo Gerlero había reclamado 17 años de prisión para los Schlenker y Lococo, 18 para Girón, 20 para Luna y 21 para Pintos.

En el juicio también estuvo acusado Sergio “Pelado” Piñeiro, pero fue desvinculado cuando fue internado por problemas psiquiátricos, por lo que deberá enfrentar un juicio en soledad más adelante.

Gonzalo Acro murió el 9 de agosto de 2007 como consecuencia de las heridas sufridas dos días antes cuando salía de un gimnasio del barrio porteño de Villa Urquiza, donde varios hombres que lo esperaban en la zona se acercaron a atacarlo.

Uno de ellos disparó un tiro en una de las piernas de Acro y otros dos en el cráneo.

También resultó herido de un tiro en la espalda Matera, quien al declarar en el juicio señaló a Luna como el autor de los disparos.

Desde un comienzo, los investigadores asociaron el ataque contra Gonzalo Acro con la violenta interna dentro de los “Borrachos del Tablón”, que enfrentaba a las facciones lideradas por Alan Schlenker, por un lado, y Adrián Rousseau por otro, en la que militaba la víctima.

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