miércoles, 19 diciembre, 2018 | 8:43
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La irrupción bonaerense en la sucesión presidencial

por Rosendo Fraga *.

rosendo-fragaDurante un siglo y medio ningún gobernador bonaerense logró ser electo presidente de la Nación. En la jerga política, esta particular constante suele denominarse como “La Maldición Bonaerense”. Ello implica, en los hechos, que ningún bonaerense fue electo para el cargo.

El resultado de las PASO del 11 de agosto dejan en principio planteada la posibilidad de dos presidenciables bonaerenses: el intendente de Tigre, Sergio Massa, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. Muchas cosas pueden suceder en los 27 meses que restan para la elección presidencial de 2015, pero nunca la política bonaerense había irrumpido con tanta fuerza en la lucha por la sucesión presidencial.

La reforma constitucional de 1994, al eliminar el Colegio Electoral, hizo que esta provincia pasara de constituir el 28% de dicho cuerpo a ser casi el 40% de los votos para elegir el Presidente en forma directa. Al mismo tiempo, uno de cada cuatro votos para elegirlo está ahora en el Gran Buenos Aires. Pese a esto, los intendentes del conurbano quedaron relegados durante casi dos décadas a ser figuras políticas de segunda fila.

Dueños de una poderosa máquina electoral, los llamados “barones” del conurbano no sólo no encabezaban las listas de candidatos a diputados nacionales, sino que tampoco podían llegar a la Gobernación de la provincia de Buenos Aires.

La elecciones como gobernadores de Ruckauf en 1999, Solá en 2003 y Scioli en 2007 mostraron que tres dirigentes justicialistas que vivían en la Ciudad de Buenos Aires eran elegidos desde la Casa Rosada para ser los candidatos, dado que los bonaerenses no parecían tener figuras que podían disputar con éxito las elecciones en la provincia.

Pero es recién en 2013, con casi veinte años de demora respecto al cambio que se generó en la geografía electoral, cuando la provincia de Buenos Aires irrumpe generando alternativas competitivas para la elección presidencial siguiente, agregando al gobernador y a un intendente.

Recién ahora comienza a sincerarse el hecho de que el municipio más poblado de la provincia de Buenos Aires, que es La Matanza, equivale en votos a provincias como Entre Ríos o Mendoza, de acuerdo a la concurrencia a votar. Al mismo tiempo, el segundo municipio en población de la provincia, que es Lomas de Zamora, tiene un electorado aproximadamente similar al de Tucumán.

El Kirchnerismo desarrolló una política para fortalecer los intendentes, al establecer relaciones directas entre ellos y la Casa Rosada y pasando por encima a los gobernadores para tratar así de debilitarlos. Esta política se intensificó durante la gestión de Cristina y el ministro de Planificación e Infraestructura, Julio de Vido, fue el ejecutor central en ello.

El año 2012 cerraba con la pregunta de si un gobernador bonaerense como Daniel Scioli podría vencer la ley no escrita que durante un siglo impidió a sus predecesores ser electos Presidentes de la Nación. El 2013 aparece la posibilidad de que un intendente del conurbano como Sergio Massa pueda ser Presidente, algo que hasta hace muy poco tiempo hubiera parecido imposible. Ambos, Scioli y Massa, quedan planteados como presidenciables posibles.

En conclusión, una de las consecuencias de las PASO es que ha puesto a la política bonaerense como nunca antes en la carrera por la sucesión presidencial.

Autor de “La Maldición Bonaerense”, Ediciones B, 2013.

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