martes, 23 julio, 2019 | 2:53
Noticias Destacadas

La hazaña de San Martín mandó a Olimpo a la B

En San Juan, estaba 2-0 abajo, pero lo dio vuelta y se impuso por 3-2 con los tantos de Penco, Caprari y Cristian Alvarez, de penal. Los de Bahía Blanca perdieron la categoría, mientras que el Santo dejó al Ciclón (juega el domingo) en descenso directo.

El desenlace ofreció extremos, en términos de sensaciones. De un lado, esa explosión tardía y feliz de San Martín, que dio vuelta un 0-2 y consiguió un triunfo que le mejora su promedio y que ubica a San Lorenzo en la zona de descenso directo, al menos hasta el domingo (el equipo de Boedo sólo saldrá si derrota a Newell’s, de local). Del otro, estaba la cara del descenso, la de ese Olimpo que terminó siendo un conjunto de voluntades luchando sin éxito contra lo inevitable.

Detrás de ese desenlace hubo un partido cambiante, intenso. El arranque fue ideal para Olimpo. Si bien San Martín parecía dominar, en su primera llegada de peligro los bahienses marcaron la diferencia. Iban nueve minutos cuando, tras una buena diagonal desde la izquierda al medio, Martín Pérez Guedes definió cruzado para dejar en silencio a los sanjuaninos.

La desventaja trastocó los planes de San Martín. La paciencia que necesitaba el equipo de Sava nunca apareció. Los que sí aparecieron fueron los centros desde ambos costados buscando la cabeza de Penco, que perdió casi siempre ante los centrales de Olimpo.
La velocidad de Maxi Núñez por la derecha no era suficiente para generar peligro y con un Carrusca apagado, a los sanjuaninos les costó acercarse a Ibáñez, que pasó 45 minutos sin necesidad de revolcarse. Olimpo, en cambio, fue más práctico. Hizo el gol y se defendió esperando una contra con un Bareiro solitario y solidario, pero lejos de sus compañeros. Sin embargo, casi amplia la ventaja con un disparo bajo de Rolle que tapó Pocrnij. El resto fue luchar y correr en el mediocampo, como estandarte de la resistencia.

Con esos recursos le alcanzó a Olimpo para aprovecharse de un rival preso de su urgencia. Tuvo otra virtud relevante el equipo de Perazzo: la contundencia. Casi todo lo que generó lo cambió por gol. En su primera llegada a fondo, el equipo de Bahía Blanca se puso 2-0. Pelotazo largo, la punteó Rolle, apareció otra vez Pérez Guedes en anticipo y definió ante las dudas de la defensa y la falta de respuesta del arquero. Ese grito visitante se parecía mucho a la sentencia de una derrota para San Martín.

Pero no, nada de eso. Desde entonces, empezó otro partido. San Martín -con lo que tenía, con lo que le quedaba, como pudo- fue con todo. Quiso. Y llegó al descuento a través de un corner desde la derecha cabeceado por Penco, ese delantero que tanto había buscado y nunca había encontrado. Siguió jugando en campo rival. Intentó más. Y encontró un grito, ese desahogo que trajo el rebote aprovechado por Caprari (había un jugador local en la línea, pero no interfirió en la jugada más allá de su posición; gol válido).

Y había más en ese final épico para San Martín, en ese desenlace imprevisto. Siguió buscando. Y tuvo un premio enorme: en la última, tras un penal a Penco, Cristian Alvarez estableció el 3-2, ese que lo sacó al equipo cuyano de la zona de descenso directo. Ese que, sobre todo, se convirtió en la preciosa sensación de sentirse de Primera.

Comentá esta nota

WP Facebook Auto Publish Powered By : XYZScripts.com