domingo, 16 diciembre, 2018 | 21:25
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La Esfinge y El Caudillo Popular

Peronismo contra peronismo (III): Lavagna y Narváez ¿Puentes secretos entre Macri y Scioli?

laesfingeyelcaudillopopular“Es altamente probable que Mauricio vuelva a arriesgarse con Francisco en la provincia”, confirma la Garganta.
“Pero lo va a comunicar sólo cinco minutos antes del cierre”, agrega. “Le desconfía”.

Almas de estadistas

La relación de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón, con Francisco De Narváez, El Caudillo Popular, resiste abordajes más psicoanalíticos que políticos.
Se conocen demasiado. Chicos caprichosos que fueron a los mismos bailes, condujeron pronto los mismo autos y amaron mujeres similares.
Hasta que advirtieron que se ocultaba, en ellos, de grandecitos, dos almas de estadistas.

La última vez que los potenciales estadistas “jugaron” juntos fue en la consagratoria travesura de 2009.
Cuando armaron el memorable terceto con Felipe Solá, El Máximo Cuadro del Felipismo.
Pero después de la hazaña de derrotar al Furia, los tres quisieron pronto ser presidentes.
La alianza triunfal se pulverizó, para permitir la nueva recuperación de El Furia. Antes de cesar, irresponsablemente, en 2010.

Del 2015 no se habla

La Esfinge y El Caudillo PopularAhora Macri y Narváez se desconfían mucho más que antes.
Porque Mauricio mantiene la ambición presidencial. La ambición de Francisco se desmoronó por su relativa condición de colombiano.
Pero es un secreto compartido con las multitudes que El Caudillo Popular, para presidente, lo prefiere a Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol.

Pero ambos “chicos caprichosos” dejaron de serlo. Tienen el suficiente paño recorrido como para saber que deben resolver, primero, el 2013.
Y poner bajo un paraguas -al estilo Canciller Di Tella- el 2015.

De ir de nuevo juntos, como se ve venir, en la provincia inviable, Narváez le resuelve a Macri algo más grave que un dilema político. Le resuelve, según nuestras fuentes, un problema económico.
Porque para inventar un flamante candidato, como el eficiente empujador Carlos Melconián, El Tablonero, o el correcto Martín Redrado, El Economista de las Madres y las Novias, tienen que invertir -del bolso propio- no menos de 100 millones. Para espanto de Nicky Caputo, el socio ideológico.
Dinerillos considerables que, con Narváez de “hombre de punta”, se ahorrarían, ya que suele ponerse, sin reparos, todas las gigantografías encima. Y pagarlas.
El diseño cierra con moño rojo. Sobre todo si llevan como segundo, según nuestras fuentes, al mini-gobernador de San Isidro. El fuerte radical Gustavo Posse, El Hijo de Melchor.
Pero la desconfianza imperante no mantiene solo la hegemonía de Macri.
Por el lado de Narváez tampoco es simple alcanzar un acuerdo.
Si lo logran, la condición que pone Narváez es erigirse como el Jefe de la provincia. Que mande él, que por algo es El Caudillo Popular.
Y al silencio transitorio del paraguas con el 2015. De eso no se habla.

El cuentito del Frente

Aunque no pertenece al peronismo que lo envuelve y arrastra, con dos acciones sustancialmente inteligentes, Mauricio influye en la interna peronista que va a disputarse en 2013.
Entre el Peronismo de Estado, que comanda Nuestra César, y que hasta hoy integran también las primeras vedettes, Scioli y Sergio Massa, La Rata del Tigre.
Contra el Peronismo de la Resistencia, que al cierre del despacho carece de comandantes.

La Esfinge y El Caudillo PopularSin esmerarse en la originalidad analítica, Oximoron evalúa, en su último informe, que 2013 se decide en (la inviable) Buenos Aires.
Sin embargo, la concentración mediática hace que el Artificio Autónomo de la Capital, que elige senadores, sea igualmente gravitante.

Para influir en la pugna de la interna peronista, la primera acción de Macri consistiría en apoyar, con el cuentito del Frente, a Roberto Lavagna, La Esfinge. Para primer senador.
Al escogerlo, Macri le sube el precio. Por la importancia colosal que Lavagna se auto-asigna. Acaso acompañado de la señora Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida y Montserrat.

La Esfinge no pertenece a la trascendencia festiva del PRO, expresión institucional del macricaputismo. De resultar triunfador, lo más probable es que inmediatamente se contemple como otro presidenciable para 2015.
Pero por los numeritos que le pasan, Macri sabe que es casi imposible que Lavagna pueda ser tomado como un presidenciable de verdad.
Pero para senador, misteriosamente, le alcanza.

La Esfinge representa la pócima de digestión lenta que deben tragarse, de un saque, dos afectados principales. El postergado Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Pompeya y Flores Sur, de los escasos macricaputistas que labura en la ciudad colapsada. Y el comodín Gabriela, reservada para copiloto de La Esfinge.
Hay un tercer afectado menos preocupante. El “planta permanente” Federico Pinedo, que se anota siempre, por las dudas.
“Pero cuando querés acordarte, Pinedo está jurando”, confirma la misma Garganta que espera la última acción. Para cinco minutos antes del final.
El acuerdo de los “chicos caprichosos”. De Macri con Narváez. El Niño Cincuentón y El Caudillo Popular.
Ambos tientan a componer el guión cinematográfico que supere la dupla de Jack Lemmon y Walter Matthau.

Charol, Momo y Jesús

La Esfinge y El Caudillo PopularDetrás de las eventuales postulaciones de La Esfinge, en el Artificio, y de El Caudillo Popular, en la provincia inviable, se extiende el atendible abanico peronista de la resistencia.
Lo conforman desde Hugo Moyano, El Charol, con su partido asombrosamente cultural en formación. Hasta el partidito de Gerónimo Venegas, El Momo de Necochea, protagonista de sus propias gigantografías que le diseñan el perfil desconocido de estadista.
Con el agregado del mini-gobernador Cariglino, de La Compañía de Jesús. Es Cariglino el único que tiene un presupuesto, territorio para aportar, en Los Polvorines.
Y como corresponde a una interna peronista nunca debe faltar un radical. Posse, El Hijo de Melchor.

Nabos

De concretarse, los movimientos que se perciben en el aire hablan bien de Macri. Es ponderable.
Muestra, primero, que El Niño Cincuentón aprendió algo de política. Y sobre todo que Nuestra César consigue el objetivo de apuntalarlo como el opositor preferido.

La Esfinge y El Caudillo PopularPor su parte, en estas jugadas de pizarrón, Scioli aparece también en el mazo.
Como si Lavagna y Narváez representaran, en el fondo, un puente secreto entre Mauricio y Daniel.
En desmedro, aquí, de Cristina. Como si la actual miniserie “Peronismo contra Peronismo” (cliquear) confluyera con la continuidad de la miniserie histórica. “Cristina, Mauricio y Daniel”, cliquear.
Fue iniciada en París, en La Maison de la Truffe, con aquel francés conocedor que sentenció:
“Si Scioli y Macri no se entienden es porque son dos nabos”.

por Oberdan Rocamora.

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