miércoles, 25 abril, 2018 | 11:21
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La denuncia que viene sobre la fortuna de Cristina

En estas horas, un mediático abogado prepara una nueva denuncia contra Cristina Kirchner por supuesto enriquecimiento ilícito. Las inconsistencias bajo la lupa.

Crédito foto: Télam

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Cristina lo logró finalmente. En los últimos días, nadie más se ha animado a cuestionar su crecimiento patrimonial ni sus actos de gobierno más polémicos. Bastó la perversa misiva que la mandataria le envió a Ricardo Darín como para persuadir a cualquier ciudadano de a pie a no hacerlo.

La discusión duró días y fue interesante por demás, pero jamás terminó de responder el interrogante más importante: cómo hizo Cristina para amasar semejante fortuna junto a su marido en tan poco tiempo. Según la estadística más simple, el crecimiento de ambos fue de 3.540% en apenas 9 años. ¿Quién puede ostentar tal incremento patrimonial en tan corto lapso?

Las sospechas más elocuentes se hacen carne frente a las evasivas de la Presidenta. ¿Quién acaso creyó que hizo esa diferencia como “abogada exitosa”?

Tampoco sus declaraciones juradas explican cómo Cristina llegó a tener tanto dinero junto. Las contradicciones e inconsistencias de esos documentos fueron oportunamente puntualizadas por el ex perito-contador de la Corte Suprema, Alfredo Popritkin, experto que jamás fue habilitado por el juez Norberto Oyarbide para ser parte del expediente que investigaba el sospechoso enriquecimiento presidencial.

Números que no tienen sustento, intereses que no se condicen con la realidad —Cristina jura que consiguió un interés del 24% en un año en el que solo se ofrecía el 3%— y hasta alquileres que exceden los valores de mercado, fueron algunos de los elementos que hicieron sospechar a los especialistas de que había un eventual fraude detrás de las declaraciones juradas oficiales.

No solo Popritkin se sorprendió: cuando los peritos oficiales de la Corte analizaron el incremento patrimonial de los Kirchner del año 2008, se impresionaron por la flojedad de los papeles, los cuales no alcanzaban a justificar deudas por la friolera de $ 19 millones.

“Nada pudieron aclarar sobre $ 8.300.000 de una sospechosa deuda que sirvió para justificar saltos patrimoniales de entonces y que anularon años después. Tan dudosa fue su inclusión que ni los más expertos contadores públicos pudieron descifrar el nombre de la cuenta. Por eso la observaron los peritos”, advierte Popritkin, quien se pregunta a sí mismo de manera retórica:

¿Por qué alguien querría declarar tantos millones de deudas que no puede justificar, ni siquiera frente a los peritos de la Corte Suprema en una investigación por enriquecimiento ilícito?

Por ahora no tendremos la respuesta, porque, como recordamos, la causa se cerró raudamente a pesar de las muchas irregularidades.

Las sospechas del especialista llegan hasta un incómodo rincón: el delito de blanqueo de dinero. “En las ciencias criminalísticas, cuando alguien incorpora al circuito legal activos que pretende justificar indebidamente, se dice que incurre en lavado de activos, pero nada de eso se le ocurrió pensar al juez Oyarbide”, aseguró el perito en su dictamen sobre la fortuna de los Kirchner.

En fin, aún cuando logró acallar las críticas públicas sobre su desmesurado crecimiento patrimonial, Cristina no ha tenido la misma suerte respecto a la curiosidad ciudadana, cuestión que se ha visto claramente expuesta a través de las redes sociales y que ha provocado que un mediático abogado decidiera presentar una nueva denuncia en su contra cuando finalice la feria judicial.

En un año de semejante debilidad política, con una sangría inevitable de dirigentes hacia el peronismo ortodoxo y cuentas que flaquean, lo peor que le puede ocurrir a Cristina es que la Justicia vuelva a posar la lupa sobre su fortuna personal.

Es una cuestión que, mal que le pese a la mandataria, será la comidilla política y periodística de los meses venideros.

Por Christian Sanz @cesanz1

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