viernes, 19 julio, 2019 | 13:36
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La candidatura presidencial de Massa

por Rosendo Fraga.

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Las PASO de 2011 mostraron que, por lo general, quien las gana aumenta la diferencia a su favor en algunos puntos. Fue el caso de la Presidenta, quien ganó las PASO con 50% y en la presidencial llegó al 54% (lo mismo sucedió en la mayoría de las provincias y municipios).

Ahora, en 2013, se confirmó la misma tendencia. La mayoría de los ganadores aumentó su diferencia. Así sucedió con Massa en Buenos Aires, el PRO en la Ciudad de Buenos Aires, Binner en Santa Fe y Cobos en Mendoza, que mejoraron sus resultados. También sucedió en provincias del interior como Chaco, Entre Ríos, Misiones, Chubut, etc. También hubo excepciones: en San Juan ganó quien había sido derrotado y en Córdoba quien había ganado ahora lo hizo por una diferencia menor.

Las PASO han funcionado, así, más como una suerte de preelección que como un mecanismo para elegir los candidatos, ya que en la mayoría de los casos han sido elegidos con lista única.

En este contexto, en las elecciones legislativas del 27 de octubre Massa ha tenido un triunfo contundente. La diferencia a su favor se amplió de 5 a 12 puntos y ganó en todo el Gran Buenos Aires salvo en cuatro partidos.

Massa no jugó en realidad una banca en el Congreso, sino su posibilidad de ser candidato a Presidente de la Nación en octubre de 2015. La diferencia obtenida ha aumentado sus posibilidades.

En lo que hace a su estilo, la política es cada vez más gestual y menos discursiva y ello es un fenómeno global. Posiblemente Massa sea quien, en la política argentina, mejor desempeña la política de gestos en lugar de la política de discurso.

Comenzó su campaña a fines de junio para las primarias evitando confrontar con el gobierno, pero las circunstancias lo fueron llevando a ser cada vez más opositor y no le ha ido mal con este giro. Ganó por más de 5 puntos las primarias al Kirchnerismo y por 12 las legislativas.

Massa comenzó buscando los votos desencantados del Kirchnerismo, para después pasar a sumar votos opositores sin perder los primeros. Terminó centrando sus críticas en la inseguridad y la inflación, que son dos fracasos del gobierno nacional para la opinión pública. El sector que le criticaba haber sido oficialista lo ha terminado votando en gran medida, al verlo como la única opción eficaz para derrotar al oficialismo nacional en la decisiva provincia de Buenos Aires.

Dentro del Peronismo, la elección presidencial de 2015 parece planteada entre Massa y Scioli. El gobernador de Buenos Aires parece recostarse en la estructura del Partido Justicialista que preside y en los gobernadores, mientras que Massa busca sostenerse en base a intendentes y convoca dirigentes de otras fuerzas sin por ello abandonar el Peronismo.

La clave para que Massa no pierda sus posibilidades presidenciales está en mantener la conexión política con la sociedad que hoy tiene y para ello le resulta necesario estar muy atento a los acontecimientos para poder aprovecharlos.

Mientras tanto, fuera del Peronismo, para Macri, Binner y Cobos el desafío es gestar alternativas presidenciales competitivas frente al peronismo.

Pero dos años es mucho tiempo en política y en los casos de Alfonsín, Menem y Kirchner ninguno era el candidato probable 24 meses antes de sus respectivas victorias electorales. No es un pronóstico de lo que sucederá, pero sí un antecedente a tener presente.

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