sábado, 17 noviembre, 2018 | 3:59
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Juzgarán a un adolescente por la muerte de un jubilado durante los disturbios en Londres


Un joven de 16 años fue enviado hoy a juicio oral acusado del homicidio de un jubilado durante los recientes disturbios en Londres, mientras que el gobierno prometió exponer públicamente a los condenados y la Justicia admitió haber recibido consejos para extremar las penas a algunos imputados.

protesta estudiantil en la capital británica (Telam)

El gobierno, además, prometió mejorar el entrenamiento de la policía y darle más poderes para para lidiar con futuros brotes de violencia callejera.

“Nos aseguraremos de que la policía tenga los poderes que necesita”, incluyendo mayores atribuciones para imponer toques de queda o dispersar congregaciones de personas, señaló la ministra del Interior, Theresa May.

El adolescente, cuyo nombre no puede mencionarse por su edad, compareció hoy ante un tribunal que investiga el asesinato de Richard Bowes, un hombre de 68 años que fue hallado en coma tirado en la calle luego de disturbios en el barrio de Ealing, en el oeste de Londres, el 8 de agosto pasado.

Bowes falleció tres días después por heridas en su cabeza.

Imágenes tomadas por cámaras de seguridad urbana capturaron el momento en que el hombre fue golpeado por un encapuchado y cayó al suelo luego de intentar apagar un incendio de una pila de basura.

En la corte, el adolescente detenido fue acusado de homicidio, desorden violento y robo a cuatro comercios, informó la cadena de noticias BBC.

La madre del joven, de 31 años, fue acusada de obstrucción de la investigación policial, informaron fuentes policiales.

Cinco personas murieron durante la violencia y los saqueos de la semana pasada en Londres y otras ciudades de Inglaterra, entre ellos tres hombres atropellados por un auto en Birmingham, 170 km al norte de Londres, cuando protegían su barrio de los desmanes.

Dos hombres y un adolescente ya fueron acusados del triple homicidio de Haroon Jahan, de 20 años, y los hermanos Shazad Ali, de 30, y Abdul Musavir, de 31.

La quinta muerte fue de un joven de 26 años hallado dentro de un auto con un tiro en la cabeza, que al parecer recibió durante distrubios en el sureño barrio londinense de Croydon. Hasta el momento se ha interrogado a varios sospechosos.

Casi 3.000 personas fueron detenidas en todo el país por la ola de violencia callejera, y cerca de 1.400 fueron acusados de distintos delitos relacionados con los desórdenes y saqueos.

Aunque algunos sondeos de opinión mostraron que una mayoría de la población apoya castigos severos a los alborotadores, ciertos casos causaron polémica, como el de un londinense condenado a seis meses de prisión por robar un pack de botellas de agua mineral.

La mayoría de los detenidos fueron enviados ante cortes que tienen poder de otorgar penas de cárcel más prolongadas que los tribunales de primera instancia. A dos tercios de los acusados se les rechazó la libertad bajo fianza, pese a que habitualmente las cortes deniegan el beneficio en sólo un 10% de los casos.

Aunque el primer ministro, David Cameron, dijo la semana pasada que los responsables deberían ir a prisión, el gobierno negó haber tratado de influenciar a la Justicia.

El Courts Service, el organismo del ministerio de Justicia británico que administra los tribunales de Inglaterra y Gales, dijo hoy que “sentenciar es una cuestión que corresponde a la Justicia independiente”.

Sin embargo, el mismo organismo admitió que los asesores legales de los jueces de Londres les aconsejaron “considerar si sus poderes de castigo son suficientes para lidiar con algunos casos generados en los recientes desórdenes”.

La violencia, que duró cuatro días, comenzó el 6 de julio en Londres y se extendió a otras ciudades.

La ministra May reconoció hoy haber presionado a los fiscales para que levanten el anonimato que beneficia a menores de 18 años acusados de delitos.

El gobierno ya propuso varias medidas para combatir desmanes, como permitir que la policía muestre el rostro de personas enmascaradas, desaloje alborotadores de viviendas sociales o inhabilite temporariamente servicios de mensajes instantáneos por teléfonos celulares cuando se usen para organizar disturbios.

El viceprimer ministro, Nick Clegg, dijo hoy por su parte que aquellos jóvenes procesados por la violencia que no reciban penas de cárcel serán obligados a limpiar las zonas afectadas con un mameluco naranja para que sean fácilmente identificables y se enfrenten “cara a cara con sus víctimas”.

Cameron, dijo ayer que la causa de los desmanes fue un “colapso moral” de la sociedad británica caracterizado por una creciente irresponsabilidad, indiferencia, pereza y egoísmo.

El líder del opositor partido laborista, Ed Miliband, acusó a Cameron de tener una visión demasiado simplista y dijo que la pobreza, el desempleo, la marginación social y las faltas de perspectivas de los jóvenes jugaron un rol central en los desmanes, algo que el premier rechaza.

 

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