martes, 25 septiembre, 2018 | 22:43
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El sindicalismo al finalizar octubre: I. Las cinco Centrales

Por Rosendo Fraga.

La historia muestra que el sindicalismo ha estado más tiempo dividido que unido, pero la división en cinco centrales es una situación singular.

La CGT que tiene al secretario general de los camioneros, Hugo Moyano, como su líder es el sector más vigoroso, aunque el Ministerio de Trabajo haya cuestionado el Congreso en el cual fue reelecto en septiembre. Aunque el oficialismo logró la deserción de varios de sus aliados claves en los gremios del transporte -como marítimos y peones de taxis-, sigue alineando a más de un centenar de gremios, por lo general chicos. Pero también tiene una nueva y sólida alianza con el secretario general del gremio rural (Venegas), que hoy es la organización con más afiliados después de comercio. Este sector reivindica al peronismo tradicional y cuestiona fuertemente al oficialismo nacional, sin ahorrar críticas directas hacia la Presidente Cristina Kirchner. Moyano, con su discurso cada día más duro, busca abiertamente organizar un frente electoral opositor que canalice la disidencia del peronismo.

La CGT oficialista que acaba de elegir como secretario general al titular del gremio metalúrgico, Antonio Calo, sostiene alinear 96 gremios, incluyendo la mayoría de los más grandes, reunidos en los nucleamientos conocidos como Los Gordos y los Independientes. Ambos sectores trataron hasta último momento que emergiera una conducción colegiada de esta central integrada por cuatro dirigentes, como sucedió durante el gobierno de Alfonsín, hasta que uno de los cuatro fue electo secretario general único (Ubaldini), y como sucedió a comienzos de la gestión de Kirchner, cuando Moyano fue electo secretario general único entre un triunvirato al frente de la central obrera. Para la elección como único titular Caló contó con el apoyo del nucleamiento denominado Masa, integrado por los ex-moyanistas devenidos en oficialistas en 2012. Esta CGT oficialista -también denominada CGT Balcarce- se reunió con la Presidente el 9 de octubre sin lograr satisfacer ninguno de sus reclamos. Esto ha generado desaliento entre los dirigentes que la integran. Todavía no tiene sede propia y sus dirigentes, pese al patrimonio de los gremios que la integran, no parecen demasiado dispuestos a resolver el problema.

La tercera central sindical de origen peronista es la CGT Azul y Blanco, cuyo secretario general es Luis Barrionuevo, titular del gremio gastronómico.

Reúne unos cuarenta gremios, en su mayoría chicos. Cuatro años atrás, durante el conflicto entre el kirchnerismo y el campo, esta central -junto con Venegas- asumió una posición definidamente opositora, mientras Moyano era entonces un firme sostenedor del oficialismo. En los últimos meses Barrionuevo primero se acercó a Moyano y luego lo hizo a sus adversarios. Si bien en agosto aceptaba integrar un triunvirato que presidiera la conducción de la central sindical oficialista, después optó por mantenerse independiente de las dos otras centrales. Tiene una postura fuertemente opositora al gobierno nacional, pero ha decidido eludir la unión con Moyano.

Fuera del marco del sindicalismo peronista tradicional se encuentra el sector de la CTA pro-K, cuyo secretario general es Hugo Yasky, secretario general de CTERA, la organización que reúne a medio centenar de gremios docentes. Se trata de un sector sindical que se alineó definidamente con el oficialismo tras la muerte de Néstor Kirchner. No tiene demasiado poder e influencia fuera de dicho gremio y tiene cierto peso en algunos gremios docentes del interior. Asume una posición crítica hacia el gobernador Scioli, impulsando medidas de fuerza contra su administración, como la que tuvo lugar al tomar durante más de una semana la Dirección de Escuelas de Buenos Aires, que en los hechos es el Ministerio de Educación de la provincia. Sus relaciones con la CGT oficialista que lidera Caló no son buenas.

La quinta central es la CTA anti K, cuyo líder es el secretario general del mayor gremio estatal (Ate), Pablo Micheli. En la última elección presidencial este sector sindical apoyó al FAP. Mantiene una posición muy crítica hacia gobierno nacional y en los últimos meses ha establecido una virtual alianza con la CGT de Hugo Moyano, habiendo realizado una manifestación común el pasado 10 de octubre en la Plaza de Mayo y analizando realizar un paro general en conjunto.

Pese a las diferencias políticas, ideológicas y sectoriales -en las dos CTA predominan los estatales, en la CGT oficialistas tienen influencia los industriales, en la CGT Azul y Blanco gremios de servicios y en la de Moyano el campo-, las cinco coinciden en un programa de reclamos común que pasa por exigir mayor financiamiento de las obras sociales, universalizar las asignaciones familiares y elevar el mínimo no imponible para el pago del impuesto a las ganancias.

El Cristinismo aparece así como un populismo débil en su apoyo sindical, cuando tradicionalmente las organizaciones sindicales han sido un componente importante en las coaliciones en este tipo de modelo político, como lo fueron con Perón.

Rosendo Fraga es Editor Responsable de NuevaMayoria.com

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