domingo, 16 diciembre, 2018 | 21:50
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Desde hoy descansarán en una Parroquia los restos del primer bahiense desaparecido

El militante de la Juventud Universitaria Católica Daniel Bombara fue secuestrado a fines de 1975 y asesinado poco después por militares y policías. Su cuerpo fue identificado en 2011 por el equipo de Antropología Forense.

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Los restos de Daniel Bombara, el primer desaparecido por el terrorismo de Estado en Bahía Blanca, descansarán desde hoy en la parroquia de la Santa Cruz. Militante de la Juventud Universitaria Católica y luego de la Juventud Peronista, Bombara fue secuestrado a fines de 1975 y torturado hasta la muerte por militares y policías bajo el mando del general Jorge Olivera Róvere.

“Viví durante 12.953 días en estado de incertidumbre”, resumió entonces su hija Paula. “Lo iré desdesapareciendo con mi amor y el de mi mundo de afectos”, dijo. Por decisión de Paula y de Andrea Fasani, la esposa de Daniel, sus cenizas serán enterradas hoy en la iglesia de la Santa Cruz. El homenaje, que incluirá una misa del padre Carlos Saracini, es a las 19 horas en la parroquia de los pasionistas, en Urquiza y Estados Unidos.

Bombara estudió en el colegio Don Bosco y siguió el Profesorado de Psicología en el instituto Juan XXIII, de los salesianos. Presidió el Grupo Misionero Bahiense, militó en la Juventud Universitaria Peronista y en el frente barrial de la JP en Villa Nocito.

En 1970, los servicios tomaron nota del militante de 19 años que al frente de una asamblea repudió a dos marinos que le sacaron el micrófono de las manos al sacerdote Duilio Biancucci mientras leía una carta de otro religioso para desmentir acusaciones de subversión y comunismo.

Los estudiantes del Juan XXIII, en un comunicado que firmó Bombara, se solidarizaron con el cura y “con la doctrina social de la Iglesia, que sin fanatismos ni compromisos dudosos realiza, a pesar de ciertos opositores, su auténtico compromiso evangélico”.

“Viví durante 12.953 días en un estado de incertidumbre. No podía dar respuesta a una pregunta básica: ¿adónde está papá? Crecí con ese dolor y construí mi vida alrededor de incontables respuestas ficticias a esa pregunta. No es fácil crecer con un padre desaparecido. Crecí sin seguridades, sin calma, con miedo y dolor”, les explicó Paula a los jueces que luego condenaron por el asesinato de su padre a los coroneles Walter Bartolomé Tejada y Jorge Horacio Granada.

“Papá me dejó poemas donde habla de un mundo lleno de paz y alegría, un mundo más justo. Siempre he tratado de sembrar eso en mi vida y entre quienes me rodean”, explicó Paula, escritora de literatura infantil que contó su historia en la novela El mar y la serpiente.

“Lo tuve tres años, pero en ese tiempo supo transmitirme que el valor de la vida está en poder estrecharnos en un abrazo. Y nuestra sociedad será mejor cuando la impunidad se acabe y la justicia nos abrace a todos por igual”.

Fuente: Pagina12

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