jueves, 22 agosto, 2019 | 2:10
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De los ajustes, la oportunidad temporal, el miedo y el engaño

Por Alejandro Videgaray

Por Alejandro Videgaray.

Va llegando la hora de la verdad. El momento de pagar la fiesta. El ajuste tan temido. Transcurrido el tiempo electoral, la urgencia de las cuentas fiscales apremia. Quema. Y el sinceramiento de la economía se hace inevitable.

Para esta batalla intuyo que el gobierno utiliza técnicas recomendadas por distintos autores.

Vemos que Sun Tzu en “El arte de la guerra” establece que Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño. “El principal engaño que se valora en las operaciones  no se dirige sólo a los enemigos, sino que empieza por los propios elementos, para hacer que le sigan a uno sin saber adónde van.

Y el engaño esta presente. Se presentan medidas inobjetables al anunciar con bombos y platillos el retiro de subsidios a los sectores más acomodados de la sociedad, utilizando criterios de localización geográfica y de ingresos económicos. Y dentro de esas medidas muchos nos enteramos que entre otras actividades recibía subsidios la actividad lúdica. Cuesta entender como este modelo nacional y popular con inclusión social se permitía subsidiar casinos, hipódromos y salas de bingo.

Luego, con menos altisonancia y de manera confusa, nos enteramos que la quita de susidios se extenderá a un segmento mucho más amplio de la población.

Y aquí la estrategia entiendo que cambiaria de autor. En una medida posiblemente inspirada en Maquiavelo, el gobierno deja a criterio del contribuyente si es merecedor o no del subsidio a los servicios públicos.

Dicho en términos mas simples, “nos la da vuelta”.

Este trámite se formalizara con un formulario que tendrá carácter de “declaración jurada” y que será recibido con las próximas facturas de servicios públicos.

A quien opte por el subsidio lo visitara una asistente social y se confrontara su situación enla AFIP.

Todo políticamente correcto, pero queda flotando en el aire un tufillo amenazante y cínico, que se alimenta con  trascendidos de las supuestas actitudes de cierto  secretario de estado cuyos procedimientos se asemejarían más ala Gestapoque a un estado democrático.

Esta medida que genera miedo en la población se complementa con una evidente inducción a la respuesta, quien no conteste la declaración jurada resignara el susidio. Una salida rápida y elegante que intuyo será adoptada por una gran mayoría, que no ve con buenos ojos firmar declaraciones juradas o ser visitados en sus domicilios, por más que no tenga nada que ocultar.

Porque es evidente que pasadas las elecciones el “modelo” comienza a bañarse de realidad. Y nadie sabe a ciencia cierta hasta donde puede llegar la avidez del “modelo” por recaudar, para profundizar la inclusión social, claro.

Tácticamente es el momento adecuado para realizar el inevitable ajuste.

Alejados los tiempos eleccionarios y sin adversarios políticos a la vista es lógico confiar que la escasa o nula memoria de los Argentinos para este tarifazo encubierto la volverá a encumbrar en las encuestas cuando los nuevos tiempos políticos se aproximen.

Quedaría solo por planificar cual será la nueva zanahoria que se pondrá delante de burro para indicarle el camino.

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