viernes, 19 julio, 2019 | 13:34
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Cristina vs. Cristina

El desasosiego en el que se ha habituado a vivir el argentino es de tal magnitud que muchas veces no llega a advertirlo. Un país que debiera estar gozando de una década de grandes ingresos se debate en la encrucijada de un presente que anuncia tiempos tormentosos. Nadie lo entiende, otros lo descreen. Más allá de todo, incluso de las elecciones legislativas, la presidente deberá enfrentarse a sí misma. El resultado de esa pelea es casi previsible. De esto da cuenta esta nota.

"¿Cómo retomará el poder? ¿Será la derrotada en las elecciones legislativas, o la ganadora en ellas, o la Cristina eterna, o la que privilegia su vida o la que adora el poder?"

“¿Cómo retomará el poder? ¿Será la derrotada en las elecciones legislativas, o la ganadora en ellas, o la Cristina eterna, o la que privilegia su vida o la que adora el poder?”

 

Desde la muerte de Néstor Kichner, saltaron a la luz los trastornos de la personalidad narcisista, que prestigiosos psiquiatras coinciden, dominan a su viuda.

El desaparecido ex Presidente y esposo funcionaba como un tapón de botella. Presionaba lo suficiente como para que los elementos distintivos que dan cuenta de esa patología no se notaran.

El cuerpo social y los que están a su alrededor padecen las consecuencias de esa anomalía, que no reconoce quien la tiene.

Una persona con trastorno de personalidad narcisista puede:

1. Reaccionar a la crítica con sentimientos de rabia, vergüenza o humillación.

2. Aprovecharse de otros para lograr sus propias metas.

3. Tener sentimientos excesivos de egocentrismo.

4. Exagerar sus logros y talentos.

5. Estar preocupado con fantasías de éxito, poder, belleza, inteligencia o amor ideal.

6. Tener expectativas irracionales de tratamiento favorable.

7. Requerir atención y admiración constantes.

8. Desdeñar los sentimientos de otros y tener poca capacidad para sentir empatía.

9. Tener un interés obsesivo en sí mismo.

10. Perseguir principalmente metas egoístas.

Tal como todo trastorno psíquico, éste termina trayendo complicaciones en la salud física.

Esa salud que le está jugando una mala pasada a la Presidente.

Hoy, por hoy, según los médicos que la atienden dan cuenta que Cristina Fernández viuda de Kirchner no tiene dolencias que pongan en riesgo su vida.

Por el contrario, más cuidada que el país que gobierna, Cristina seguramente estará nuevamente en escena después de un lapso.

Sin embargo, a partir de ahora, el desafío más grande que deberá enfrentar la convaleciente primera magistrada será pelearse con ella misma; vale decir jugar un partido muy propio; Cristina vs. Cristina.

De quién ganará esa pelea depende en mucho la salud de la madre de Máximo y Florencia.

Vencerá la Cristina persona sobre la Cristina embriaga de poder; o esta última no podrá con su genio y postrará a la mamá y abuela.

No se habla de un problema menor, cuando todavía faltan dos años de mandato de una presidente absolutista.

Los problemas que demandará la situación económica y social del país real, no de ficción del que cada cuenta y vive Cristina, no son menores.

Massa, Scioli, Macri y tantos otros no se sabe si serán solución para los mismos después de 2015, pero dos años de más de lo misma receta pueden llegar a empeorar el panorama presente de una manera crucial.

Todos los días están dominados por la incertidumbre.

Hace años que los argentinos viven en ella; y lo peor es que se han ido acostumbrando a vivir en esas circunstancias que tanto mal le hacen a su calidad de vida.

Las elecciones legislativas de este domingo, 27 de octubre de 2013, son importantes para todos pero, también, para la disputa que deberá dilucidar la presidente de 40 millones de ciudadanos.

Cristina vs. Cristina parece un tema particular de una mujer; pero no lo es.

Cristina juega un rol sumamente importante para sus seguidores y para quienes están en la vereda opuesta; y lo seguirá jugando, al menos, por dos años más.

¿Cómo retomará el poder?

¿Será la derrotada en las elecciones legislativas, o la ganadora en ellas, o la Cristina eterna, o la que privilegia su vida o la que adora el poder?

De algo se puede estar seguro.

De todos los males que la aquejan en lo físico, siempre atendiendo a los informes médicos, Cristina saldrá adelante.

De lo único que no podrá despojarse, primero porque no se atiende y segundo porque aunque lo hiciera sería de muy lento y complejo abordaje, es de su afección psicológica.

Por lo tanto, lo previsible es que la abuela que desde que el cardenal Jorge Bergoglio se convirtió en el papa Francisco se ha encariñado con él, retomará al poder siendo esa Cristina, la misma que lo ha sido hasta aquí.

Para alegria de sus seguidores, para desconsuelo de los otros, para mal de un país que necesita de un viraje rápido para no estrallarse en un nueva y desconocida crisis.

La realidad, analizada desde la información médica con que se cuenta, no permite avizorar un camino distinto; salvo que esta sea de tal magnitud que no permita ser esquivada por buenas cosechas y una cuota importante de suerte.

por Jorge Héctor Santos

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