miércoles, 20 junio, 2018 | 0:51
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Cómo adaptar la casa para que se mantenga fresca en el verano


Una guía de consejos para evitar que se convierta en un horno en los días de calor.

A veces llegar a casa en un día de pleno verano no es el oasis esperado. Los 30 y pico de sensación térmica pueden convertirse en más de 40, dentro de esos muros expuestos al sol directo y con el calor que busca colarse por todas las ventanas. La deco ofrece algunas soluciones para refrescar hasta el peor horno cuando el verano aprieta.

No todas las casas o departamentos “calientan” igual. La orientación es clave. La mejor siempre es la este, ya que garantiza que el sol pegue de mañana; y que de tarde, cuando la temperatura es mayor, solo ilumine. Malas noticias: las tres cuartas partes de las propiedades porteñas tiene mala orientación. “La idea siempre es establecer una barrera que impida que el calor entre”, explica la diseñadora de interiores Cari Calvo. Las cortinas son la primera barrera. Los black outs, de telas pesadas, ayudan a evitar la entrada del sol. Calvo recomienda los sun screens, cortinas roller que se pueden subir o bajar a diferentes alturas siguiendo el paso del sol. “Lo ideal es que sean blancas, para que reflejen el calor hacia el exterior”, detalla.

Los toldos son una buena solución cuando los ventanales dan a espacios abiertos. “Hay modelos que vienen con brazos para sostenerlos de las barandas y no sacar espacio de los balcones”, asegura Laura López, supervisora de Tolder, una casa especializada en protección solar. Para jardines lo ideal es elegir un toldo sin brazos. “Se abren y repliegan sobre su base. Lo importante es elegir un modelo que permita el cerrado completo para evitar problemas con el viento”, aconseja López. Lo último es usar lonas microperforadas que permiten que entre aire pero no dejan pasar los rayos UV.

Las galerías suman circulación de aire y funcionan como una especie de fuelle contra el calor. Se pueden armar con pérgolas en las salidas a patios y jardines. Básicamente se trata de un techo liviano sostenido con dos o tres patas. Son prácticas, económicas y terminan funcionando como un ambiente más. “Se pueden armar con viguetas de hormigón, madera de pino o postes de eucaliptos. Para la cubierta se pueden usar cañas de bambú paja o láminas de aluminio”, explica Calvo.

La terraza es un alivio en cuanto cae el sol, pero puede ser un infierno durante el día. “El sol directo recalienta la losa y los ambientes que están debajo de ella. Cuanto más delgada sea la losa más calor transmite”, explica Alfonso Fernández de AF Barracas una empresa especializada en refrigeración. Un remedio es cubrir la losa con pintura reflectante o usar un revestimiento para el piso de la terraza en color claro, como piedra parís. O directamente pintarlos de blanco.

Otra alternativa es bajar los techos. “Se construye una cámara de aire de unos 30 centímetros entre la losa y el cielorraso y en el medio se colocan materiales aislantes térmicos, como el poliestireno expandido, la lana de vidrio o espuma de polietireno para evitar que pase el calor”, agrega Calvo. La misma solución se puede usar en las paredes exteriores. Las construcciones modernas agregan entre los tabiques exteriores e interiores cámaras de aire con protección térmica. Los dobles muros bajan el calor de muros y billeteras: hacen que los aires acondicionados no tengan que trabajar tanto para refrescar los ambientes y consuman menos electricidad.

Fuente: Clarín.

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