lunes, 15 julio, 2019 | 15:26
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Cobos y Scioli, almas gemelas

El vice de La Doctora y el vice de El Furia.

cobosysciolialmasgemelas“Al final, vamos a quedar los dos” –dijo uno de los dos, Cobos o Scioli.
Fue en la cena secreta de diciembre de 2012, en Villa La Ñata, que tanto enojó a los cristinistas salvajes.

Julio Cobos, El No Positivo, y Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol I, mantienen un pasado llamativamente común. Los unifica.
Ex vicepresidentes que padecieron las condenas respectivas de los dos presidentes que les correspondieron.
Scioli lo tuvo que aguantar a Kirchner, El Furia. Mal, aceptémoslo, no le fue.
Cobos debió soportar a Cristina, La Doctora. Y al salvajismo. Fue un calvario.

Durante los dos primeros años de mandato, Scioli saboreó la cicuta cotidiana. La indiferencia de El Furia, que lo mantuvo en el freezer por el pecado inicial de diferenciarse.
Entre junio de 2003 y finales de 2004.

Por su parte Cobos, durante tres años y medio, resistió, por su No Positivo, el soberbio congelamiento impuesto por La Doctora.
Entre el invierno de 2008 y diciembre de 2011.
Los antecedentes desdichados de los ex vicepresidentes legitiman el deseo de confrontar. Entre ellos.
“Lo merecemos”, dijo alguno de los dos.
Almas gemelas.

Mendoza

Cobos y Scioli, almas gemelasCobos gana en Mendoza hasta lucirse. Pese al hostigamiento de los correligionarios, que fueron doblegados.
Pero en Mendoza Cobos mantiene también el mayor obstáculo para la elevación.
Es el senador Ernesto Sanz, La Esperanza Blanca (cliquear). Controla el esqueleto de la Unión Cívica Radical, hoy enriquecido con nuevas fibras. De Córdoba, Santa Cruz, Corrientes, etc.
El partido -la UCR- deja de ser una ONG. Organización No Gubernamental.
Hoy contiene militantes que siguen sin indultarlo a Cobos.
Por la culpa de haberse convertido, oportunamente, en un Radical Kash. Para acompañar a La Doctora, en aquel invento de La Concertación.
Cuando era “Cristina, Cobos y vos”. 2007.
La ecuación política debe resolverse en el interior del partido centenario.
Su referente mejor posicionado -Cobos- es aún poco confiable. Por aquel “blend” con los peronistas impresentables de Kirchner.
Cuando el partido se le rendía, mientras tanto, a Roberto Lavagna, La Esfinge, peronista también, pero presentable.

El preferido por los mayoritarios militantes radicales, según nuestras fuentes, es Sanz. Pero mantiene el margen de desconocimiento inquietante, que lo transforma en un producto que tienta al opositor que deba combatirlo. Sea “Daniel, Mauricio, Sergio”, cliquear.
En su obstinación, Ricardo Alfonsín pretende ser, también, otra vez. Aunque no le alcanza.
Como segundo de la señora Stolbizer, a “Ricardito” no se le abre el menor camino para intentar la revancha.

Buenos Aires

Cobos y Scioli, almas gemelas El otro vice, Scioli, Aire y Sol I, pierde en Buenos Aires. Con el buenito de Martín Insaurralde, El Barrilete de Plomo, que diez días atrás estuvo a punto de borrarse de la candidatura.
Pero Scioli trafica con el ejemplo de la entrega y la abnegación. Por ponerse al frente de la escuadra paralizada en “El desierto de los tártaros”. La componen cuadros inicialmente escogidos para aislarlo.

Con la perversidad de la inteligencia, La Doctora se propone transferirle la derrota. Hacerlo cargo. Aunque, enteramente, le pertenece.
La ecuación, aquí, debe resolverla Scioli. Opta por la extraordinaria capacidad para la concesión. De aparente utilidad.
Scioli representa la ausencia de conflicto. Entre tanto crecimiento a partir del mitificado conflicto, su estilo positivista para la concesión roza la patología.
A través de la ideología del vitalismo, avala las tergiversaciones que lo perjudican. Admite que se instale la idea que, en la provincia inviable, se perdió por falta de seguridad.
Cuando Scioli sabe que se perdió, en realidad, por La Doctora. Por la ostensible irritación que su figura provoca. Votaron en contra hasta aquellos que son considerados beneficiarios del modelo.
“Aceptar que se perdió por la falta de seguridad es hacernos cargo de la derrota”, confirma el sciolista sensible.
Teme también que La Doctora, en un arranque efectista y espectacular, después de la derrota de octubre, le tire pronto a Daniel el gobierno nacional por la cabeza.
Cobos y Scioli, almas gemelas  Como si le dijera: “¿Querés ser, Daniel?, arrancá ya”.
Y le encaje la Jefatura de Gabinete.
Sin embargo, para suplir a El Abalito, que devaluó tanto el cargo, es más fácil que se produzca el regreso, al primer plano, según nuestras fuentes, de Aníbal Fernández. Para ponerse oralmente el gobierno al hombro. A través de la locuacidad que no resulta inofensiva. Al contrario.

Misterio de la caja violada

De todos modos, Daniel aprovechó para mover el tablero de la Seguridad.
A Casal ya no podía mantenerlo más. Le reclamaban su cabeza -como se contó aquí-, pero ya no sólo desde la estética plácida del progresismo.
Después de los dos últimos episodios infortunados, el Gobernador no tuvo otra alternativa que desplazarlo a Casal de Seguridad. Para dejarle sólo Justicia.
Primero, por el misterioso ajusticiamiento de El Lauchón. Es el cuadro de Inteligencia, que “vivía al borde”. Ampliaremos.

“Fue un garrón para Casal, nada tuvo que ver”- confirma la Garganta.
Aunque el “servilleta” fuera fusilado por el Grupo Halcón.

Cobos y Scioli, almas gemelas De todos modos el episodio que signó el desplazamiento, según nuestras fuentes, alude a otra confusión que, hasta aquí, a nadie le interesa aclarar.
Es el robo fílmico en la residencia de Sergio Massa, La Rata del Tigre, Aire y Sol II.
Un operativo que se le factura, sin decirlo, a Sergio Berni, El Licenciado Serial (aunque tal vez se comió otro garrón, abundan datos al respecto).
La travesura les salió mal. Como todo, de un tiempo a esta parte, le sale al cristinismo. Para el demonio.

Hasta donde pudo averiguarse, a la residencia de Massa no fueron a buscar la obviedad del dinero. Tampoco, según nuestras fuentes, a matarlo.
Aunque el ladrón, o mejor, el invasor del operativo, estuviera armado, con silenciador y a la vista de las cámaras.
El objetivo del ultraje, según nuestras fuentes, fue secuestrar un video expresionista. Que tenía al candidato -Sergio- de protagonista involuntario. En actitudes no precisamente enaltecedoras.
Trasciende que el miserable video, probablemente inventado, era lo único que tenían para avanzar contra Massa, Aire y Sol II.
Se guardaba el video, creían, en la caja violada. Porque se lo había entregado -creían- algún espía de confianza. El video original, en bruto, sin copias.
Pero dentro de la caja había, apenas, plata. No tenía sentido siquiera secuestrarla.
En la plenitud de la campaña, con la victoria asegurada, a esta altura, el dinero es un problema sólo para los choripaneros.

Familia Falcón

La designación del mini-gobernador Alejandro Granados, El Mangrullo, para suceder a Casal, en el fondo fue un acierto de Scioli.
Un mensaje hacia los mini-gobernadores, los que ponen los votos (cliquear).
Para que los que ponen votos no se precipiten en tomar la garrocha y saltar hacia “Tigre, Tierra Santa”, cliquear.
Para desazón de los progresistas que ponen versos, la decisión de nombrar ministro a Granados fue abiertamente consensuada, según nuestras fuentes, entre Aire y Sol I y La Doctora.
Conste que La Doctora estaba efectivamente interesada en negar la verdad. En no aceptar que el voto de agosto fue, sobre todo, contra ella.
Debía cubrirse el ministerio que le brindaba el pretexto explicativo. Seguridad.

Cobos y Scioli, almas gemelas De no haberse puesto de acuerdo en la elección de Granados, en los planes de Scioli figuraba otra alternativa casi peor. Hubiera tenido un impacto inapelable.
La designación, como ministro de Seguridad, de Francisco de Narváez, El Caudillo Popular.
También con el acuerdo -o sea la bendición- de La Doctora.
“Pasan cosas lindas en la familia del peronismo”. Crespi Seco.

El sentido elemental de la prolijidad motivó que la baraja de Narváez quedara servida en la mesa. Con la protección transitoria del silencio.
Al menos, hasta después de la catastrófica elección de octubre.
Más adelante podrá concretarse el efectista juramento de Narváez. Para cualquier ministerio.
Marca una invalorable incorporación en el gabinete de la provincia inviable.
Para pasar, de aquel “Ella o Vos”, a los dos. Cerca. Juntitos.
Como en la canción célebre que iniciaba aquellos días felices de La Familia Falcón. De Los 5 Latinos.
“Juntitos juntitos”.

por Serenella Cottani

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