viernes, 14 diciembre, 2018 | 12:48
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Brasil dio el golpe: venció a Argentina, le sacó el invicto y también es líder


En Mar del Plata, el equipo de Lamas jugó por debajo de su nivel y cayó 73-71 en el Preolímpico. Magnano le cerró todos los circuitos de juego al elenco nacional y ahora su equipo se subió a lo más alto. Mañana, Argentina enfrentará a Dominicana

Con clima de clásico, de gran clásico. Así comenzó el partido, que en el salto inicial del juego, en esos primeros segundos, se cargó a Andrés Nocioni, que en su afán por querer ganar el balón, cayó mal y se torció el tobillo izquierdo, teniendo que dejar la cancha. Una pérdida significativa, no sólo porque “El Chapu” es un ícono de este equipo, sino también por lo que genera el santafesino dentro de la cancha, más en este tipo de partidos.

Al equipo de Julio Lamas le costó adaptarse a esa baja. Y Brasil, además de aprovecharlo, lo sorprendió de entrada en ese primer cuarto. En poco tiempo todos los jugadores del conjunto de Rubén Magnano ya habían marcado, demostrando mucha energía y entrega para defender y atacar. Se jugó con dureza, con intensidad y dinamismo. Bajo esos factores, Brasil se fue arriba en el primer cuarto por 19-17.Marcelo Huertas, con siete tantos, fue desequilibrante. En Argentina, se lució Carlos Delfino, con el mismo puntaje.

El equipo nacional salió dormido al segundo cuarto. Falló los tres ataques que tuvo y Brasil lo aprovechó para estirar la diferencia a seis. Pero los verdeamarelos comenzaron a errar tiros fáciles y Argentina comenzó a levantar. El ingreso de Hernán Jasen fue importantísimo para defender y meter roce en cada rebote. También resurgió la figura de Scola (11 puntos en el primer tiempo). Así el seleccionado nacional se despertó, aprovechó las pocas fisuras que mostró Brasil y lo dio vuelta sobre el final para irse al descanso en ventaja por la mínima: 28-27.

El comienzo del tercer cuarto fue, hasta el momento, el peor pasaje de Argentina en lo que va del Preolímpico. Desconcertado, falto de ritmo, sin ideas y muy anunciado en ataque. Brasil lo aprovechó y, con una gran ráfaga de Marcelo Huertas, llegó a ponerse diez puntos arriba. Rafael, desde el banco, también aportó lo suyo en esa erupción brasileña. El equipo de Lamas apenas cosechó 32 puntos en 25 minutos de juego. Todo un síntoma.

Argentina paró la hemorragia, se acomodó en defensa pero no estuvo fino en ataque. A pesar de eso, y de la mano de Scola, llevó la diferencia a un punto, pero Brasil cerró mejor y sacó otra vez una luz de ventaja para encarar el último cuarto con ventaja de seis. 

Sin fluidez, sin movimiento de balón, y ahogado por el rival, Argentina no pudo aplacar la defensa brasileña, que fue intensa, inteligente y precisa. Magnano le cortó el circuito de juego al seleccionado nacional. Le puso marca “fresca” a Scola de forma constante. Así y todo, el bonaerense tuvo un buen partido, aunque también se sintió incómodo en la pintura. Tal es el caso que dejó la cancha por cinco faltas personales. Emanuel Ginóbili intentó ser la bandera de la levantada, pero no encontró socios. “Manu”, de todas formas, volvió a ser importante con 14 puntos. Así, Brasil se llevó el partido 73-71, porque en los momentos calientes siempre supo responder.

Magnano esta vez fue el verdugo argentino. Formó a la criatura y esta vez supo dominarla a la perfección. Llevó a Argentina a caminos indescifrables, defendió con dureza y aprovechó con sutileza cada momento del clásico. La Selección comenzó mal con la lesión de Nocioni y culminó la tarde sin su invicto. Ahora deberá vencer a Dominicana y esperar una ayuda de Puerto Rico en la última jornada para mantenerse en lo más alto. No será fácil, pero este equipo siempre entendió cómo superarse y anteponerse a las adversidades. Se perdió el clásico en el momento menos pensado. Una alarma. Un cachetazo a tiempo para apagar todas las alarmas antes de las semifinales.  

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