miércoles, 24 abril, 2019 | 17:05
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Boca repitió la historia y también festejó ante River en Mendoza


El Superclásico del fútbol argentino volvió a quedar en manos de Boca, que no se apiadó de River y le ganó 1-0 en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza. Cuatro días después del éxito por 2-0 en Chaco, el equipo de Falcioni amargó a su acérrimo rival pese a haber jugado con mayoría de suplentes. De nada le servirán a River los méritos que acumuló durante el partido para reclamar al menos un empate, porque todos los festejos fueron del pragmático y oportunista campeón nacional. Otro golpe anímico para los de Núñez, que el sábado deberán visitar a Almirante Brown.

Falcioni sorprendió en la antesala al incluir al uruguayo Sosa y al juvenil Ruiz en lugar de Orion y Franco Sosa. Pero el que se llevó una pésima sorpresa cuando iban ocho minutos de juego fue Almeyda: Trezeguet debió ser reemplazado por Funes Mori tras sentir un tirón muscular. No hubo dominador ni dominado en el inicio, aunque sí se vislumbraron diferencias en la búsqueda. Boca fue pelotazos para Mouche y Blandi, mientras que su rival intentó jugar al toque corto y explotar la franja derecha con Sánchez.

Paulatinamente, la propuesta del Millonario comenzó a imponerse. Sánchez y Abecasis armaron un tándem efectivo, mientras que Cavenaghi organizó los ataques al retroceder con criterio. Dos centros del charrúa generaron peligro, en tanto que el Torito avisó con un tiro libre. Pero la historia volvió a repetirse, como en Chaco. Boca, que no la pasaba bien, aprovechó un error y no perdonó. Ponzio falló en una zona crucial, Ledesma tiró un centro atrás y Mouche se vistió de Blandi para marcar de cabeza a los 28.

Un premio exagerado para el Xeneize, que hasta ese momento sólo había exhibido como aspectos positivos el buen manejo de Sánchez Miño y la velocidad de Mouche. Tras el golpe, River tuvo dos chances claras para empatar. La falta de contundencia de Cavenaghi impidió el empate. El punta perdió la pelota con Insaurralde cuando iba a definir frente al arco, mientras que luego remató afuera después de conectar uno de los centros de Sánchez. Pese a que la fórmula fue previsible, las apariciones del uruguayo por detrás de Erviti fueron lo mejor de River en el periodo inicial.

En el inicio del complemento, Boca (con Sauro por el cansado Schiavi) tuvo otra gran oportunidad. Pelotazo largo, peinada errática de Ramiro Funes Mori y Vega debió salir a taparle la pelota a Mouche. Más allá de aquella jugada, la temática del partido no se alteró. River, con Sánchez como espada, controló la pelota y jugó en campo rival. En cambio, Boca esperó retrasado e insistió con los pelotazos desde la defensa. El gran déficit del Millonario apareció a la hora de pisar el área, porque Cavenaghi perdió nuevas chances y tampoco fueron aprovechados los tiros libres.

Almeyda probó con los ingresos de Ocampos (volvió tras su lesión), Aguirre y Andrés Ríos, mientras que Falcioni buscó aire fresco con Araujo y Colazo. En definitiva, al Xeneize le alcanzó con su probada solidez defensiva para desbaratar los intentos desesperados del Millonario. Si bien un empate hubiera sido un premio para la mayor ambición rojiblanca, se sabe que en el fútbol sólo se factura con goles. Y Boca -sin muchas de sus figuras- lo entendió a la perfección: movió la red de Vega, se burló de la impotencia adversaria y tuvo su segunda fiesta en cuatro días. Supernegocio.

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