lunes, 16 julio, 2018 | 9:10
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Boca no pudo quebrar a Newell’s y la llave quedó abierta

Empataron 0-0 en la Bombonera el partido de ida de los cuartos de final. El local -sufrió la expulsión de Burdisso- contó con las jugadas más claras, pero no supo abrir el marcador.

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Para saber el desenlace no se pierda el último episodio. Como una de esas series de suspenso que están tan de moda por estos días, Boca y Newell’s dejaron el final abierto y habrá que esperar hasta el miércoles para disipar la intriga de saber a quién le sienta mejor ese 0 a 0 que plantaron en la noche copera. El local dominó el juego a lo largo de los 90 minutos, pero no le alcanzó para quebrar a un rival duro que ahora lo esperará en Rosario, primero el domingo por el campeonato y después para definir esta llave de cuartos de final.

El frío no se sintió en la Bombonera. El clima caliente que siempre ofrece la Copa Libertadores en este tipo de cruces definitorios estremecía la piel en un estadio repleto, que también se vio envuelto en una atmósfera enrarecida por el operativo de allanamiento que se cobró múltiples detenciones. Pero el show siempre debe continuar y el partido tan esperado entre el Boca de Bianchi y Riquelme y el Newell’s de Martino y Scocco, puntero en el torneo local, comenzó con el dueño de casa tirado en ataque.
Se esperaba que Boca jugara en campo de Newell’s. Y así fue. la banda derecha no tuvo un nombre definido, pero se transformó en la calle preferida del local para pegar primero. Riquelme, siempre movedizo, la cambió para Juan Manuel Martínez, quien tiró el centro pero Walter Erviti ya tenía encima a Nahuel Guzmán cuando quiso definir. Después fue el turno de Cristian Erbes para desbordar por la mano diestra del campo xeneize. Esta vez, el centro no llegó a conectar con Nicolás Blandi que entraba por el medio. Boca tenía vía libre por la derecha y Juan Román Riquelme dijo “ahora me toca a mí”. Agarró la pelota en posición de ocho, corrió unos metros y mandó el envío pasado; Marcos Cáceres llegó justo a tiempo para anticipar a Blandi y mandarla al córner.

Boca era más que Newell’s, eso estaba claro en el campo de juego. Pero, a pesar de los centros, al equipo del Virrey le faltó generar más para ver con claridad en los últimos metros. Tenía mucha intensidad en los anticipos Boca, con Somoza, Erviti, Clemente y Erbes. Sin embargo, a la hora de demostrar con la pelota en los pies, ahí cuando el cambio de ritmo y la explosión son irremediablemente necesarios para marcar la diferencia, Boca se desinflaba.

No había punch en Boca. No se aprovechaba la inseguridad que Guzmán transmitía con algunas salidas fallidas. Y Román, ese hombre con la diez en la espalda que irradia mística copera, no era determinante. Se recostaba por las bandas y obligaba a salir a Mateo que, si bien no era su marca personal, siempre fue el primero que lo patrullaba de cerca.

Ese Newell’s que en los primeros minutos tuvo el tupé de intentar llegar con cinco futbolistas en ofensiva al área de Agustín Orion, se vio enredado en el mediocampo incisivo de Boca. Le fue casi imposible mantener un coqueteo fructífero con la pelota al conjunto rosarino y el arco de enfrente le quedó a un millón de años luz. Scocco, esa gratísima notícia del fútbol argentino en esta temporada, apenas pudo entrar en acción. Así y todo, dentro de la malaría se las rebuscó para probar a Orion con una linda volea que el arquero de Boca tapó atento.

Somoza, de lo más claro en el medio, se la entregó a Riquelme, Román se la dio a Blandi y el disparo se quedó en Guzmán en la única de peligro del segundo tiempo. Poquito. Para colmo, el árbitro Mauro Vigliano le mostró mal la segunda amarilla a Guillermo Burdisso en tiempo de descuento y Boca terminó con 10 y con una preocupación extra para la revancha.

El final quedó más que abierto. La llave está para cualquiera. Restan 90 minutos. Continuará en Rosario…

Fuente: Clarín

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