jueves, 18 octubre, 2018 | 23:36
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Argentina empató ante Rumania en un amistodo jugado en Bucarest

Fue 0-0 en Bucarest. Aunque dispuso de algunas chances de gol, la Selección no consiguió desplegar su gran poder ofensivo. Messi, muy controlado, apareció sólo con chispazos de su gran talento.

Crédito: REUTER

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Se esperaba otra cosa. Porque era la última prueba de fuego antes de la Copa del Mundo y porque Alejandro Sabella disponía de casi todos los futbolistas que en su cabeza integran la alineación ideal. Sin embargo la Selección argentina mostró una pobre imagen y apenas igualó 0 a 0 con Rumania, en un amistoso que se disputó en el Estadio Nacional de Bucarest.

Con la vuelta de Lionel Messi, quien no vestía la camiseta albiceleste desde el 10 de septiembre del año pasado, y la recuperación de Sergio Agüero, quien superó un desgarro en el isquiotibial derecho, aunque sin Ezequiel Garay, quien sufrió una molestia en un tobillo y fue reemplazado por José Basanta, el combinado albiceleste salió a buscar de entrada y generó su primera aproximación clara a los 8 minutos, cuando Gonzalo Higuaín quedó cara a cara con Ciprian Tatarasanu, tras un gran pase de Ángel Di María, pero el delantero del Napoli perdió contra la sólida respuesta del arquero.

De todas maneras, la férrea marca rumana sobre Messi hizo que el talento del crack rosarino solo apareciera esporádicamente y la escasa claridad de sus compañeros en la gestión del juego dificultaron las chances de Argentina. De uno de los pocos buenos entendimientos entre los atacantes llegó otra de las llegadas del conjunto de Sabella: la Pulga combinó con Di María sobre la izquierda y el jugador del Real Madrid envió un centro que fue recogido por Higuaín en el segundo palo. Sin ángulo para probar al arco, el Pipita buscó a Agüero, quien remató desde el borde del área, pero Dragos Grigore alcanzó a desviarla al córner.

Antes del final de la etapa, Argentina tuvo la más clara, con una gran maniobra personal de Agüero, que dejó en el camino a tres rivales, pero no definió bien y permitió la reacción de Tatarasanu.

Si en ataque la prestación distó de ser ideal, los repetidos problemas en la última línea también se hicieron evidentes en Bucarest, sobre todo en balones aéreos. Dos veces debió responder Sergio Romero, primero ante un cabezazo de Ciprian Marica que desvió al córner con un manotazo y luego con las piernas ante otro golpe de cabeza de Alexandru Maxim, quien había ganado entre Federico Fernández y Basanta.

El complemento arrancó con una opción clarísima para romper el cero: Javier Mascherano detectó el pique de Agüero a la espalda de la defensa local y le puso un balón justo. El delantero del Manchester City corrió, encaró al arquero y lo dejó en el camino, pero su definición cruzada se encontró con la barrida providencial de Florin Gardos, quien despejó al córner.

Sin embargo, ese inicio no fue más que un espejismo, ya que nunca tuvo un correlato y una continuidad en el juego. El equipo no ofreció respuestas futbolísticas y los cambios que realizó Sabella (Lucas Biglia y Rodrigo Palacio reemplazaron a Agüero y Fernando Gago) tampoco le aportaron soluciones ante la intensa presión de los rumanos.

De esta manera, casi no hubo peligro serio frente al arco de los europeos durante esos 45 minutos. Hubo que esperar hasta los 39 para registrar una de alto riesgo: Messi clarificó en la medialuna y abrió para Palacio, el jugador del Inter buscó por arriba ante la salida de Costel Pantilimon, quien había reemplazado en la valla a Tatarasanu, pero Grigore alcanzó a despejar de cabeza y el balón quedó a disposición de Ezequiel Lavezzi, quien había reemplazado a Higuaín. El Pocho remató de volea y el arquero se recuperó rápido y alcanzó a manotearla en la línea, para enviar al córner la última chance del partido.

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