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Santiago sigue esperando la beca prometida

Según la Ley de Padrinazgo Presidencial, basado en una práctica social posteriormente transformada en ley, el mandatario de turno debe apadrinar al séptimo hijo varón de una prole. El cuidado consiste en una beca para que el niño pueda desarrollarse y concluir sus estudios.

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En Argentina existe la “Ley de Padrinazgo Presidencial” (20.843), la misma garantiza el padrinazgo del Presidente de la Nación en funciones al momento del nacimiento del séptimo hijo varón o la séptima hija mujer de una prole. Sin embargo, y a pesar de que Cristina Fernández se autoelogia por sus “logros” en materia de promoción de la niñez, es una madrina ausente.

Santiago Erbin, de 11 años, es el séptimo hijo varón de un humilde matrimonio oriundo de Bahía Blanca. Hace dos años “Santiaguito”, como le dice su familia, fue bautizado en la Iglesia Libertad Pentecostal con la presencia de una comitiva del gobierno nacional que prometió un subsidio de 15 mil pesos y una beca mensual, que consistiría en la misma cifra hasta que finalice sus estudios secundarios.

El año pasado recibió los $15 mil, que la familia invirtió en reparar su humilde vivienda, ubicada en la calle de Brown al 1700.

“Nada de nada”, reitera Ana, su mamá, quien la semana pasada llamó telefónicamente a Nación y le dijeron que debía esperar.

Sin disimular su angustia por la desatención de la Presidenta, la mamá de Santiago cuenta como podría mejorar la calidad de vida de su hijo, si recibiera el beneficio que está estipulado por ley: “Para nosotros sería muy importante, vivimos al día y nuestra casa es muy reducida para la cantidad de hijos que tenemos”, expresó Ana.

Su marido Félix se gana la vida abriendo y cerrando las puertas de los taxis que llegan a la Terminal de Omnibus San Francisco de Asís o bien en la Plaza Rivadavia.

Santiago, tal como lo indica el protocolo, recibió una medalla de oro “y a partir del año próximo le será otorgada una beca que se prolongará hasta que finalice sus estudios.

Además, de acuerdo con los anuncios, recibiría una serie de útiles escolares, ropa y zapatillas.

Pero el tiempo pasó y las promesas del padrinazgo de Cristina no se concretaron.

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