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Nace el auto eléctrico argentino: costará $ 100.000 y recorrerá 70 kilómetros

Un inversor local lanzará en los próximos meses tres modelos de vehículos, un sedán y dos pick-up, que prescinden de combustibles fósiles. Se cargarán de la red eléctrica, como cualquier teléfono celular, y brindarán una autonomía de casi 70 kilómetros.

Será fabricado en La Matanza, provincia de Buenos Aires.

Será fabricado en La Matanza, provincia de Buenos Aires.

Dueño de la concesionaria de Citroën “La Voiture”, en Villa Devoto, y titular de una fábrica de artefactos eléctricos, Pablo Naya es la mente detrás de los primeros autos eléctricos producidos en el país. Desde hace tres años, el emprendedor viene desarrollando y financiando el innovador proyecto, basado en un diseño italiano (el del “Movitron Teener”), que implicará una inversión de u$s 4 millones.

Según sus estimaciones, entre mayo y junio comenzarán a fabricarse tres modelos, un sedán y dos pick-up, en la planta de motos “Dadalt”, ubicada en el partido bonaerense de La Matanza. Entre agosto y noviembre, en tanto, saldrán al mercado las primeras unidades bajo la marca “Sero”, con un precio que rondaría los $ 100.000.
El “Sero Electric” contará con una estructura de aluminio y carrocería de fibra, y su peso será de sólo 340 kilos. Alimentado por baterías “AGM” de 450 kilowatts (Kw), otorgará una autonomía de 68 kilómetros y alcanzará los 45 kilómetros por hora.

Sus frenos serán del tipo regenerativos, por lo que ayudarán a recargar la batería al ser accionados. Vale destacar que el automóvil podrá enchufarse como si se tratara de un teléfono móvil. El tiempo de carga completa no superará las seis horas. “Amigables con el medio ambiente y de bajo nivel de mantenimiento, los autos eléctricos ofrecen una alternativa cada vez más valorada en todo el mundo”, subraya Naya, quien confía en comercializar sus modelos tanto en el plano interno como en el exterior.

El “Sero Electric”, acota, está inicialmente pensado para usarse en pueblos del interior, countries o resorts, además de posibilitar recorridos cortos en el ámbito urbano, aunque todavía no dispone de habilitación para circular libremente por las calles. “Ya se encuentra inscripto como ‘modelo industrial’ aprobado, pero a nivel nacional aún no hay una legislación que permita su patentamiento. No obstante, existe un proyecto de ley que prontamente cambiará eso”, anticipa.

Orgullo nacional

Otra innovación 100% nacional vinculada con la industria automotriz y la energía sustentable fue ideada por Leonardo Valente, quien invirtió su beca en una entidad universitaria de la National Aeronautics and Space Administration (NASA), en Silicon Valley (Estados Unidos), para desarrollar un kit que convierte autos convencionales en eléctricos.
Nacido en Bahía Blanca, donde dirige la consultora de recursos humanos especializados iTalentos, Valente ganó el concurso “ImpacTec”, organizado por el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y la ONG SociaLab. A partir de este logro, fue becado por la Singularity University, un campus para innovadores que financia la NASA. “Allí surgió la idea de diseñar un kit para incorporar propulsión eléctrica a cualquier vehículo convencional de motor diesel, naftero o a gas. Para ello, tomé elementos de la cultura de conversión que llevan décadas de implementación en países emergentes, como es el caso del gas natural comprimido (GNC)”, explicó.
El kit implica la instalación de motores eléctricos en las ruedas traseras de vehículos de tracción delantera, además de sus controladores específicos, un medio de almacenamiento y un dispositivo de conexión con la computadora del auto, lo que permite una vinculación transparente con el motor de combustión interna. “De este modo, es posible alcanzar ahorros de un 30% o más en el ciclo urbano, y una reducción significativa de las emisiones de dióxido de carbono (CO²)”, puntualizó Valente, quien junto con sus socios Javier Rincón y Christian Enríquez ya se encuentra testeando prototipos más avanzados que el diseñado en Singularity, los cuales incluyen controladores de motor de diseño propio y la capacidad de compartir el vehículo en un esquema semipúblico. “Cada conversión experimental cuesta entre u$s 7.000 y 8.000, pero la intención es que –una vez lanzado al mercado– el kit tenga un costo de entre u$s 1.500 y u$s 2.000”, detalló.

Amplia aceptación

Durante los últimos años, la sustentabilidad en los autos fue ganando importancia en la consideración social. Décadas atrás, parecía imposible pensar que un amplio porcentaje de personas eligiera un vehículo eléctrico por sobre uno convencional. Sin embargo, una encuesta realizada por la empresa Deloitte en 16 naciones reveló que ocho de cada diez argentinos estarían dispuestos a comprar un modelo eléctrico. Según los resultados, los motivos que llevan a esta decisión son la autonomía, el sobreprecio y la disponibilidad de carga.
La Argentina fue el segundo país con mayor aceptación hacia los vehículos eléctricos, sólo superada por China, donde el 93% de los consumidores estarían dispuestos a comprar este tipo de automóviles. Por su parte, Brasil tuvo un porcentaje similar al argentino, mientras que en Estados Unidos y Japón el número disminuyó al 50%.
El 68% de los encuestados exigió una autonomía mínima de 320 kilómetros, a pesar de que seis de cada diez personas manejan menos de 80 kilómetros por día. Otro requisito muy solicitado es que la carga de un vehículo eléctrico sea menor a dos horas, lo cual por el momento suena difícil de conseguir.
De acuerdo con Deloitte, “aquellos que podrían estar dispuestos a comprar autos eléctricos son personas, en su mayoría, con un nivel de educación terciario o superior, que están preocupados por el medio ambiente y viven en la ciudad.
Para estos perfiles, los vehículos eléctricos son muy superiores en dimensiones positivas tales como ‘verde’ y ‘limpio’, operativamente económicos, seguros, prácticos y elegantes, aunque caros para comprar”.

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