Miércoles, 23 Agosto, 2017 | 7:05
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“Este implante me cambió la vida, ahora me siento como Terminator”

Nigel Ackland, un obrero inglés, tiene la prótesis más sensible fabricada hasta ahora.

En septiembre de 2010, la historia de Christian Kandlbauer sorprendió al mundo. En un grave accidente, una descarga eléctrica de 20 mil voltios le inutilizó las manos, pero la ciencia se las devolvió.

Recibió un implante de brazos biónicos de alta sensibilidad , capaces de sostener una pelota de tenis y dotada de microsensores que se podían accionar apenas con “la fuerza de su pensamiento”.

A dos años de aquella hazaña científica, otro hombre, que dice sentirse ahora como Terminator (el héroe robótico del cine), es el protagonista de otro hito tecnológico. Se trata de Nigel Ackland, un obrero que hace cinco años trabajaba en una empresa de fundición de metales y que perdió su antebrazo derecho en un accidente laboral. Su vida cambió con el implante de una prótesis de alta tecnología que le ha permitido recobrar los movimientos de una mano real.

Ackland, de 53 años, vive en el Reino Unido y tiene ahora una nueva oportunidad porque su nuevo brazo es el de mayor “sensibilidad” fabricado hasta ahora y realiza maniobras naturales mediante estímulos o espasmos musculares . “Realmente me ha cambiado la vida, y ha mejorado la salud”, comentó el británico. “Lo importante no fue solamente recuperar las funciones, sino volver a sentirme humano: poder dar la mano como antes y hasta lavarme las manos como antes”, detalla Ackland.

El brazo biónico que le colocaron es el Bebionic 3 y fue creado con una aleación de aluminio . Fue fabricado por el Grupo RSLSteeper, una empresa que lleva años explorando cómo mejorar las prótesis para hacerlas cada vez mas humanas. Su mano biónica incluye 14 distintos agarres y una gran variedad de movimientos, a tal punto que Nigel Ackland declaró sentirse como Terminator.

En su nueva versión, la prótesis tecnológica permite realizar movimientos tan delicados, al punto que el hombre tiene con su nueva mano una motricidad fina con la que puede romper huevos, usar un teclado, un mouse, tocar el piano y sostener elementos frágiles como botellas de vidrio , sin mayores inconvenientes.

Con este nuevo aporte, el Grupo RSLSteeper quiere expandir sus prótesis y hacerlas accesibles a personas de bajos recursos. Su precio fluctúa entre los 25 y 35 mil dólares.

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