Viernes, 18 Agosto, 2017 | 11:35
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El sueño del Macri propio

La construcción trunca del opositor preferido.

Tío Plinio querido,

Por la tergiversación ideológica, por el deseo de imaginarse progresistas, relativamente revolucionarios, los Kirchner prefirieron confrontar con Mauricio Macri, El Niño Cincuentón.

Se sintieron siempre cómodos con Macri de rival. Por creerlo de derecha. Noventista.
Pero los pobres no tuvieron suerte. Mauricio los supo esquivar, respectivamente, a los dos.

Conste que hoy, por instrucción de Nuestra César, al Niño Cincuentón, se lo sobrevalora.

Para agrandarlo, le facturan, incluso, el 8-N. Insolencia popular que al cristinismo le cuesta concebir.
Con el agregado conspirativo de la Sociedad Rural. Y el tenebroso Grupo Clarín, del que se divorciaron, muy mal.

Macri es escogido, exclusivamente, como el antagonista favorito. Diseñado, en la práctica, como el sucesor.
En desmedro de Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol. Que emerge como el continuador indeseable. Pero natural.

Cuesta encontrarle a Scioli, tío Plinio querido, grandes diferencias con Macri.
Son -Macri y Scioli- dos de “Los Capriles nacionales” (cliquear).

Aparte abundan, entre cristinistas y macricaputistas, por arriba, los entendimientos bastante perceptibles. Incitan a la sospecha.
Atenúan la virulencia oral que se registra, por abajo.

En 2007 no se dio

La predilección por Macri la comenzó Néstor.
El Furia prefería que su competidor, y eventual sucesor, tío Plinio querido, fuera Macri.
Antes de renunciar a la reelección, en 2007, para la que estaba constitucionalmente habilitado, Néstor no tenía gran interés en ser sucedido por Cristina. La conocía.

El Furia consideraba que nunca había que ir por la reelección cuando no estaba asegurada la continuidad.
Sin perspectivas de después, en la Argentina no hay “pato rengo” que valga.
“Si saben que te vas, fuiste”.

El proyecto de permanencia, de Santacrucificación nacional, estaba atado entonces, para Néstor, a aquel Plebiscito que perdió Rovira.
En Misiones, 2006. Junto con Rovira iba a caer también Fellner, El Milagritos de Jujuy.
Y Felipe Solá, el máximo cuadro del felipismo, en la provincia inviable.
Pero también en Misiones iba a desmoronarse el deseo de eternidad de Kirchner. Porque entonces tampoco pudo convencerlo a Macri.
Para que se postulara en el 2007. Como rival.

“Si vas vos, voy yo”, le mandó decir.
Y dibujó el trueque en el aire: “2007 es para mí y 2011 es para vos”.

Pero Macri, el adversario deseado, no se dejó empaquetar. Dejó pasar la jugada. O la artimaña.
Prefería quedarse con un presupuesto importante en 2007. La jefatura del Artificio Autónomo.

En 2011 tampoco

El desentendimiento entre El Furia y El Niño Cincuentón abrió la puerta de la gloria, en 2007, tío Plinio querido, para Nuestra César.
Ella no tuvo que esmerarse tanto para ponerlo a Macri en el centro. Como alcalde de Buenos Aires, ya se había ubicado solo. Cohabitaba.

Pero Nuestra César, como El Furia, quería también cumplir el sueño del Macri propio. Tenerlo como rival electoral.
Para colmo, en 2011, El Niño Cincuentón amagaba con presentarse para la presidencia. Pero volvió a esquivar, dejó al opositor en banda.
Prefirió la reelección en el Artificio Autónomo. Para algarabía de Nicolás Caputo y de su respetable suegra.

Ahora, desde el PRO, la expresión institucional del macri-caputismo, El Niño Cincuentón se prepara, tío Plinio querido, para 2015.
Sin haberles dado el gusto de ser el sparring de ninguno de los dos.

Con El Furia, por la muerte natural.
Con Nuestra César, por el quebranto político, que simula, hasta hoy, con altivez. Mientras trata que no trascienda la sentencia de El Furia:
“Cuando saben que te vas, ya fuiste”.

En cierto modo, para Macri, confrontar con Scioli no será lo mismo.
Dos “Capriles” demasiado similares. Costará diferenciarlos.
El aburrimiento estratégico amenaza con ser ideológicamente enternecedor.

Final con Chanchos

Dígale a tía Edelma que, a pedido, vuelven pronto los textos alternativos de Medea Lobotrico-Powell.

Se le encargó a Medea una investigación sobre la Serpiente-como Nuestra César- y los Chanchos. Sus antagonistas astrológicos.
Para Medea, la Serpiente siente, por los Chanchitos, una extraña atracción fatal.

Que tía Edelma tenga presente que Chancho de Tierra es Mauricio Macri. El rival preferido.

Pero que sepa que también Chancho de Tierra es el poeta impopular Alberto Fernández. Con quien Nuestra César terminó muy mal. Con el Chanchito triste, entre los canales de cable.

Anticípele a tía Edelma, por último, que Medea indaga en la relación de Nuestra César con otro Chanchito. De Metal. Axel Kicillof.

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