jueves, 21 septiembre, 2017 | 7:19
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El debate: Parejo no es empate

Scioli necesitaba demoler a Macri para revertir la tendencia. Se aferró a la campaña del miedo.

Crédito: Clarín

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Parece un trabalenguas, pero quien haya corrido una carrera sabe que hay una enorme distancia entre parejo y empate. Daniel Scioli, como dijo el filósofo Gabriel Mariotto, entró en la competencia por el ballotage, “de atrás”. Esta noche era su oportunidad dorada para recuperar la punta. Y el debate fue parejo.

Se dieron y recibieron. Scioli, bien apegado al libreto de la campaña del miedo: “Pareces un panelista de 678, ¿En qué te han transformado?”, dramatizó Macri, que no desperdició ninguna oportunidad de vincularlo a los peores horrores del kirchnerismo: Milagro Sala, Aníbal Fernández y Máximo Kirchner, según su opinión.

Scioli se pasó toda la noche machacando que con Macri se venía una mega devaluación, perdida del poder adquisitivo, ajuste y destrucción de bienes públicos como educación y salud gratuita. “Te hablo a vos compañero trabajador”, exageró en su discurso de cierre.

Desde lo gestual, si es que vale para algo, la pelea la ganó Macri. Más relajado, trató a su rival con un cálido “Daniel” y se mostró como un padre frustrado cuando Scioli le recordó el escándalo por las escuchas en la Ciudad: “Caíste en la denuncia trucha kirchnerista, seguiste todo el manual”, le reprochó.

Scioli por su parte no lograba contener una serie de tics y gestos bruscos, que se acentuaban en los cortes.

El debate fue mucho más interesante que el primero. La posibilidad de repreguntas le dio intensidad y los moderadores tuvieron la generosidad de evitarle al público sus reflexiones sobre el momento “histórico” que se vivía. El cliché repetido: “Uno de estos dos será el próximo presidente”, tuvo sin embargo la bondad, de marcar la diferencia central con aquel debate que faltó Scioli. La tensión del poder en juego se podía palpar.

Scioli evitó responder prácticamente todo y Macri se limitó a contestar que aquello que afirmaba su rival era parte de una campaña sucia y mentirosa. Se dieron duro y contestaron poco.

Acaso Macri haya sacado una luz de ventaja. Es opinable. Pero lo cierto es que Scioli no logró la demolición que auguraba su equipo. No cayó derrotado, es verdad, pero este era el round para descontar puntos. Y no lo logró.

Ahora sólo queda lo previsible. Debates sobre el debate, alguno que otro spot final con pretensiones de ingenio y cierres de campaña ultra pautados. Macri ya pasó el momento de riesgo y es probable que su campaña regrese a la zona de confort que venía transitando.

Y el domingo, por fin, concluirá la campaña más larga del mundo.

por Ignacio Fidanza.

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